mugre en la cocina.mugre en el suelo.mugre en la ropa.mugre en las uñas.
más problemas.más issues.más dudas.más incertidumbre.más depresión.más compromisos.más decepciones.más distancia.más odios.más negación.más fracasos.más intentos fallidos.más canciones.más libros leidos.más libros por leer.
menos plata.menos comida.menos perspectiva.menos comprensión.menos placeres.menos música.menos energía.menos claridad.
repeticiónde los dias.de lo mismo.de lo diferente.de lo igual.de lo parecido.de lo similar.de lo inevitable.de lo [...]
no piensas con categorías, no usas condicionales, no hay análisis. Hay pliegues, hay retornos, líneas y desplazamientos, memorias que resultan en memorias, acciones que resultan en retornos, afecciones anónimas. Y así, poco a poco se desintegra el tiempo. No sólo porque permanezcas siempre en ese estado de somnolencia (que se comprende a veces como simple desencanto del mundo), no sólo porque desaparezcan tus escrituras, porque tus notas sean ordenadamente incomprensibles (o inútiles), es porque pasa el tiempo: sucede el tiempo, tiempo tras tiempo, ocurre el tiempo, se instala y te atraviesa.
sonida: section 9,the polyphonic spree.
XI. Y en último caso, ¿por qué olvidas tanto tu condición como la general? Nacida mortal, has concebido mortales: ser corruptible y perecedero, sujeto a tantos accidentes y enfermedades, ¿esperabas que tu frágil materia engendrase la fuerza y la inmortalidad? Tu hijo ha muerto, es decir, ha llegado al término a que caminan todas las cosas, en tu opinión más dichosas que el fruto de tus entrañas. Allí se encamina con paso igual toda esa multitud que ves pleitear en el foro, sentarse en los teatros y orar en los templos. Y los que adoras y los que desprecias, no serán más que una misma ceniza. Este manda aquella voz que se atribuye al oráculo pythiano: Conócete. ¿Qué es el hombre? Vaso quebrantado, cosa frágil. No se necesita terrible tempestad, una ola basta para destruirlo; al primer choque quedará deshecho. ¿Qué es el hombre? Un cuerpo endeble, débil, desnudo, sin defensa natural, que mendiga el auxilio ajeno, blanco de todos los ultrajes de la naturaleza; que, a pesar de los esfuerzos de sus brazos, es pasto de la primera fiera, es víctima de cualquier enemigo; formado de materia blanda y fluida, que solamente tiene brillantez en el exterior; indefenso contra el frío, el calor, la fatiga, y en quien la inercia engendra la corrupción; temiendo a sus alimentos, cuya falta o exceso le matan; de ansiosa y aflictiva conservación, aliento precario, que no puede resistir, que se ahoga por repentino pavor o por inesperado ruido que hiere sus oídos; en fin, que para alimentarse, se destruye, se devora a sí mismo. ¿Podrá extrañarnos la muerte de un hombre cuando todos necesariamente han de morir? ¿Acaso se necesita mucho para destruirlo? Un olor, un sabor, el cansancio, la vigilia, los humores, la comida, todo lo que necesita para vivir, le es mortal. Cualquier movimiento le revela en seguida su debilidad: no puede soportar todos los climas; un cambio de aguas, un soplo desacostumbrado del aire, la cosa más pequeña basta para que enferme; ser de barro y corrupción, entra llorando en la vida, y sin embargo, ¿cuánto tumulto promueve este despreciable animal? ¿a cuántos ambiciosos pensamientos no le impulsa el olvido de su condición? Lo inmortal e infinito ocupan su mente, ordena el porvenir de sus nietos y biznietos, y en medio de sus proyectos para la eternidad, le hiere la muerte, siendo carrera de muy pocos años lo que se llama vejez.
sonida: misa en B, Johann Sebastian Bach.
Estar solo aquí, no hablar con nadie. La ciudad descomunal. Quedas paralizado.