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el silencio ni es renuncia ni es alternativa. el silencio es el rasgo más brutal sobre el lienzo del orden del mundo. es la rendija del ser.
sonida: gee baby, Ain’t I good to you, Billie Holiday.

January 29, 2010

(función cuaderno de notas)

Copio esto bajo el encanto del lector que por fin lee algo que ha querido escribir siempre.

Ese humilde monosílabo let [supongamos que] que precede a las conjeturas y demostraciones en la matemática pura, en la lógica formal, representa la licencia arbitraria y la ilimitación del pensamiento, del pensamiento que manipula los símbolos como el lenguaje manipula las palabras y la sintaxis.

Diez (posibles) razones para la tristeza del pensamiento.
George Steiner

en: infinito, m'skine, outsiders, palabras, piensa, recherche, sofa — pin2 @ 7:28 pm
February 27, 2009

Casiotone for the painfully alone



1. Old Panda Days (w/ Nick Krgovich)
2. Lesley Gore On The T.A.M.I. Show (version)
3. White Corolla
4. White On White
5. Holly Hobby
6. Lonesome New Mexican Nights
7. The Only Way To Cry
8. It’s A Crime
9. Missoula
10. Hot Boyz (w/ Dear Nora)
11. Born In The U.S.A. (w/ Concern)
12. Streets Of Philadelphia (w/ Concern)
13. Graceland
14. Sunday St

15. Voice Of The Hospital

Just come back to yourself, merely standing there, looking for one or two broken LEDs on the floor. Become a LED, love a LED. There are not enough sinewaves to make you forget what you’ve been through. Everything will be over but the music will always be there, and there are many colors you can shine with.

CFTPAABBL_Vic.zip
en: casiotone, electricidad, outsiders, r0bot, sofa — pin2 @ 2:36 am
February 7, 2009

ahora resulta que entre más lees, menos puedes escribir. Esas palabras que antes te desbordaban, que se organizaban de formas tan sorprendentes y coherentes, no están más. Podrás odiar la imagen del “pantano de la filosofía”, pero sin duda algo así parece tragarse ahora las palabras. Se va el sentido, se va la coherencia, se va la necesidad. Pero no, no es un pantano, es sólo un reto más grande: el mundo no es tan sencillo, ten más cuidado, hay que ir despacio para moverse más rápido. Suena a los consejos que te daban los profesores, quizás reconociendo en ti esa etapa que dejaron y que ahora tu mismo reconoces. El mundo, el pensamiento. A veces era muy fácil dar con la respuesta, seguir ese camino que, innovador y rebelde, no era más que el primer impulso. Ahora vas tras uno, tras otro, todo pierde consistencia, pierdes tus fundamentos: es mejor pensar y olvidar que nunca haber pensado. O algo así. Pero no te detengas, o mejor, no vuelvas a empezar por ese otro lado, no lo olvides. Ya te enfrentaste al afuera, ya viste el vacío, ahora te toca aventurarte y recorrerlo: el mundo empieza por aquí. Y quedan también las sospechas, queda el pensamiento, el recuerdo del enthousiasmos que te atravesaba, que lo dirigía todo. ¿Acaso era una ilusión? Ese terremoto del pensamiento, ese éxtasis y estupor ante las ideas, el mundo desplegándose en sentido, nunca determinado, nunca cerrado, pero significativo, simplemente en explosión. Dispersión, discreción, disolución: el pensamiento tiene consistencias tan variables, que a veces se te olvida el mundo.

Lo que no debes perder es la escritura, el éxtasis, la lectura. Desde muchas perspectivas estás mejor así, sin suelo, es lo que siempre has buscado: “se un extranjero, siempre.” La escritura cada vez como problema, el pensamiento cada vez como límite, las ideas cada vez destruyendo y reconfigurando tus moléculas de nuevo: Lo que a veces parece anarquía adolescente se convierte aquí en compromiso ciego, allí en liberación hueca, más acá en pereza intelectual, y a la vuelta de la esquina en conservadurismo. De hecho todos son términos intercambiables. En medio de todo has encontrado una mirada, una clave: desde el silencio se escucha mejor el rumor del pensamiento: el mundo se despliega, el fuego ha estado ahí desde siempre, tú estás ahí, abierto, el mundo implacable cada vez, y tus palabras se retiran. Cada vez entiendes menos y el mundo se abre más. Sin duda no es el pensamiento lo que dejas de entender, no es el mundo lo que deja de tener sentido para tí, pero con cada inscripción que se implanta sobre el mundo, con cada nueva destrucción, vuelan las palabras, [...]

Vuelve a escribir vuelve a escribir vuelve a escribir. Tardes al sol, agotamiento físico destructor/deshilvanador/desmolecularizador. Persigues el ser, lo Uno, te adentras en el silencio: no hay nada como tu propia lectura, eso permanece. Pero debes permanecer abierto, disfruta las ideas, permite que cada idea te destruya una y otra vez, aunque no sea nueva, aunque no brille, aunque no refleje al mundo sobre cada una de sus caras mientras te penetra, destrozando tu piel, desencajando todos los huesos para conformar anomalías siempre nuevas; hay ideas que son sólo repeticiones, pero pertenecen al pensamiento, pertenecen a su conectibilidad infinita, tienen el poder de desplegarse, de dar un giro inesperado y descarrilar el tren que tan lentamente te transportaba: ese tren destruirá al siguiente y de nuevo serás nuevo.

La escritura. Entre la necesidad y el esfuerzo se juega el compromiso. Tú olvidas compromisos, sucumbes al agotamiento e ignoras la lógica imposible, pero la escritura permanece, ahí donde ya no hay nada, ahí donde fuiste, donde el mundo será mundo, persiguiéndote y rompiéndote los huesos. La escritura permanece en ese rincón cálido, sentado, ciego a tu vida o a lo necesario, infame o inmune, 11:11:11, redefines el sufrimiento. El caso es que permanece, puedes volver, aunque todo lo que hayas escrito sea basura.

sonida: Here comes Mary, The Raveonettes.

November 8, 2008

el tedio, el frio

el pensamiento. El frio y el tedio. La ventana, el abismo. La escritura desaparece, cuando el espacio, invadido por lo otro, se convierte en algo. Es la nada y el vacío, que no tienen nada que ver entre sí. Dennis Hopper, con un sombrero y una gabardina, recorriendo lo que debe ser New York. O no. Sábanas rojas y aparatos de radio, la imposibilidad de la tecnología, abrazo cálido de radiación, imagen tras imagen. Una película, una videoconferencia, escritura. Una grabadora de cassette, donde Hopper canta, tecnología de hoy. Ese instante que no se puede aprehender con cámaras, blogs, escritura inmediata, abocados a la velocidad, el trineo de Schopenhauer, como esa novela. Hasta el suicidio es veloz, una caida de 6 pisos, no te deja tiempo para pensar. Quizás treinta pisos sean demasiado, quizás te arrepientas. La velocidad implica dormir con la luz apagada, nada de trenes de juguete que te acompañen. Y la cámara sigue transmitiéndolo todo, contenido sin contenido. Todo se trata de apreheneder la realidad. Lo intentaste con mundos virtuales, con libros, con música de todas las tendencias, vanguardia desbocada, cantos medievales con Dios presente en cada quinta. I know rock musicians, art dealers, attorneys. This is crazy. Es algo con el arte, pero no entenderás qué es mientras sigas tratando de usar palabras. Pero luego lo olvidas y, ¿cómo regresar? Es sólo un juguete, un portarretratos que hace muecas cuando lo mueves. Hay tanto contenido sólo ahí, sólo en el instante de pasar de una mueca a la otra, que todo el mundo te pasa de lado. Azul y amarillo. Música incidental que anuncia todo lo que va a ocurrir, sin que ninguno de los personajes lo sepa, sin que se pueda definir, acercar, intuir. La música no intuye, sabe, pero sabe de una forma tan lejana y tan cerrada que es simplemente insignificante. (para tí y para mí.) Escaleras eléctricas: azules. Todo tiene sentido cuando usas un marco, cuando lo refieres todo a ese centro, punto de fuga, el orificio de donde salió el agua del diluvio. ¿Cuándo podrás llegar a entender siquiera algo de la historia? El cerebro todavía funciona con imágeenes estáticas, no conocemos el movimiento más que como la diferencia entre dos quietudes, nada es móvil en nosotros, pero en el mundo nada está quieto. Cuerpos en movimiento y en reposo.

    Axioma I Todo cuerpo, o se mueve, o está en reposo.

    Axioma II Cada cuerpo se mueve, ya más lentamente, ya más rápidamente.

    Lema I Los cuerpos se distinguen entre sí en razón del movimiento y el reposo, de la rapidez y la lentitud, y no en razón de la substancia.

Qué será ese movimiento, o cómo, es lo que más desconocemos de la realidad. El peso de Aristurtle, la tortuga inmóvil, aún nos impide pensar. Papel de oro, más sutil que el alma, se amolda perfectamente a tu mano. Cuando coges el teléfono ya es parte tuya, aunque tu interlocutor no te deje decir nada, aunque esté en Paris, aunque pudieras cambiar toda tu existencia por ese color, por esas combinaciones, el verde del túnel del metro, el azul-morado del atardecer, de nuevo 14 pisos por encima de la relaidad, de esa bola de fuego que arde allá lejos y te recuerda tantos otros. Un atardecer es todos los atardeceres; si no nos agotan es porque reconocemos de inmediato que son tantos más que nosotros, que dejamos de luchar contra ellos. Es zen contemplar el atardecer, pero nunca lo entenderás. Satori no es para nosotros. El rayo de luz emana, lo humedece todo, y tú lo contemplas impotente, ni siquiera ellos a tu lado pueden verlo—como tú—. Todo lo absorbe, se implanta en tu retina, imposible mirarlo y luego escribir. La película sigue ahí, al frente tuyo, colores seductores y gestos indescifrables, la mujer en la ducha, el pequeño niño rubio. No es New York. Nunca fue New York. ¿Qué tan lejos estás tú de ser quien camina? ¿Qué significa estar en La Défense, cubriendo tu cabeza, listo a disparar? Coreografía de sillas, desmaterialización, haecceidad de las 5:49. (Llevas una hora escribiendo, no comprendes el tiempo.) Escaleras eléctricas: cafés. No corras después de disparar. Siempre habrá cámaras, y esa realidad que intentas capturar por medio de todos los dispositivos que posees será tu propia condena. CCTV, están ahí primero. Todo lo que no pudiste capturar ahora está tras de tí. La Dolce Vita, Cielo (Desserto) Rosso. He aquí tu dinero. Merci. (Es por la curación no por los millones de dólares que ahora te harán desaparecer.) ¿Qué tanto te tardaría hacer un diccionario de todo lo que disfrutas? Cada color, cada haecceidad, cada grado de temperatura,

-what’s wrong with you. -I’m confused.

-A bit older, a little more confused.

No hay nada más que puedas hacer, para coleccionarlo todo. Tienes que aprender a vivir, ser capaz de percibir, de atraparlo todo, speak a little louder. La realidad es todo eso que no puedes capturar con tus dispositivos, es la velocidad del viento, diferente encima y debajo del ala del avión, –está bella la vista. –como llovió, el aire está mucho más puro. Al final todo termina con un abrazo familiar, todo eso que nunca puede pasar. (No porque no lo creas, sólo porque tu marco no es suficiente, aunque lo atravieses con tu cabeza y luego lo rompas en pedazos. Siempre estará tras de tí. Ese sombrero, ese vacío. Everything’s got a good feel to it. Tienes que volverlo a hacer todo de nuevo, guarda ahora, el mundo, tus ideas, porque mañana las olvidarás. Y todo esto, el silencio, la mirada, la fascinación, la aprendiste de ella. Es su forma de estar en tu vida, de ser tu vida. Aunque nada te crea. De nuevo la música lo sabe todo y ves el gran stereo antiguo, de cinta magnética en grandes carretes girando en el fondo, el medio explicitado, su omniscencia disfrazada como escenografía para hacerte perder la pista. El sombrero. ¿Qué puedes distinguir? ¿Qué es diferente ahí adentro—el tacto, el viento, el miedo, la tragedia—qué hay que tu no hayas padecido cada vez? Cada vez. El ser se dice de todas las maneras a la vez. Eso es la escritura. Rojo, verde y gris, es una clave que puedes seguir, aunque para muchos es insignificante. Tú mismo no tendrías mucho más qué decir al respecto, más que apuntar tu dedo. It doesn’t make any sense. And it won’t work. It’s much more dangerous in a train. Y sólo es como un complicado juguete, un mecanismo de polea que tira torpemente de un cable amarrado a tu juguete, lo que está dentro de tu marco, todo el significado de la realidad. El otro juguete, el de las filminas minúsculas, no significan nada. Mira el cielo otra vez, mira esa sopa amarilla que se hace pasar por nubes, tan pesada que puedes olerla, que pesa sobre tí. Y en todo esto no hay nada que quisieras cambiar. El pasado que pesa, el futuro que temes, el presente que desaparece (quizás porque nunca ha existido, y oriente y occidente se enfrentan: unos dicen no saber nada y lo saben todo, otros dicen saberlo todo y no saben nada; tú no sabes a quién creer. Nadie cree.) Munchen. Un espejo que lo duplica todo, un arma, la música. El final no es el final, y todo es demasiado intenso como para escribirlo, ya ha pasado. Ahora hay que convertir. Todo termina en un tren. La música feliz ya no dice nada, porque la realidad es otra. (Eso lo confirma la transformación, aunque en el fondo esa guitarra sigue sonando.) Hay una especie de recorrido común, todos referidos al mítico final de La Strada. ¿Te ahorcarías tú mismo? No escribir: ahora todo es muy obvio. Pronto saldrás al frío, encontrarte con ella, compartir más silencio, no puedes decir que estés preocupado, menos ahora que todo es inminente. Inminente quiere decir que ya no lo esperas, que de alguna forma ya ocurrió, como los muertos de las películas: muertes preparadas y anunciadas por todos los medios, muertes que no importan, aunque sobre ellas repose la película. Mira cómo todo se desmorona, ya no importa. La música es ahora ridícula en su impaciencia, todo pasó, ya no temes, ya no esperas nada. Cuando lo inminente ocurre el desenlace es inútil. Quizás se rompa la trama, la unidad de acción, quizás lo único significativo sea el vacío que queda luego del climax, ese que la música se esfuerza por llenar, ahora que su omniscencia ya no importa. Todo es tan ridículo y silencioso que nadie puede soportarlo.

1. Un tren de alta velocidad (AVE) viaja durante media hora con una velocidad constante de 252 Km/h. A continuación reduce su veloci-dad hasta pararse en 14 s.
a) Describe el movimiento del AVE.
b) Calcula la aceleración en los dos intervalos de tiempo considera-dos. (Sol. 0 y -5 m/s2)
c) Representa el movimiento descrito en una gráfica de velocidad frente a tiempo.
d) ¿Cúanto tardará el hombre en morir, si tiras de su garganta sólo con la fuerza de tu historia?


An american friend from postbop on Vimeo.

Este silencio es mentira, este silencio no es cierto. Esa pausa, en la película, no está en la realidad. Las películas no tienen breaks. Ni siquiera las suyas. Es más fácil ponerle pausa a la vida, pero los efectos son más inútiles, todo es inútil. ¿Qué tal la parsimonia? Todo está hecho para que la pausa sea efectiva, para que puedas capturarlo y entenderlo, pensar. Haces símbolos, notas mentales, para meditarlo después. Pero siempre vas tras los símbolos, porque la realidad tampoco tiene pausa. Escribes como si te observaran, sin saber si te observan, y cambia tu forma de pensar, de escribir. La reflexividad de la conciencia, e ai. modernidad. La conciencia que se hace objeto de sí, conciencia para sí. ¿Cuánto no quisieras detener la clase, justo en ese momento y decir ese es el problema, las conceptualizaciones pueden hacerse después, pero si se puede completar ese problema, valdrá la pena. El problema sólo es: pienso que pienso. ¿Lo que debe seguir aquí es una disertación? ¿Una meditación? ¿Hay algo qué decir sobre esto? Podrías dejar de escribir, no habría diferencia. Imagínese que alguien aquí estuviera filmándonos. ¿Y la traducción?

Ahora es ese momento. Aunque nunca pudiste definirlo, aprehenderlo, siempre supiste que estaba ahí, que existía aunque no pudieras decir nada sobre él. Ahora lo conoces porque desapareció. Todo está disperso, como un reguero de leche que se expande ante tí, desafiante. Ya no lo puedes recuperar. Deja de escribir.

sonida: o pato, Joao Gilberto e Caetano Veloso.