porque, en efecto, he sido hombre, mujer,
planta, pájaro y mudo pez que salta fuera del mar.
Fragmentos, Empédocles
porque pensar ya no es lo mismo. Porque la certeza es el lugar a evitar, porque el significado del silencio es más importante que cualquier otro sonido. Me muevo entre lo que no existe y lo que ya no [...]


1. Old Panda Days (w/ Nick Krgovich)
2. Lesley Gore On The T.A.M.I. Show (version)
3. White Corolla
4. White On White
5. Holly Hobby
6. Lonesome New Mexican Nights
7. The Only Way To Cry
8. It’s A Crime
9. Missoula
10. Hot Boyz (w/ Dear Nora)
11. Born In The U.S.A. (w/ Concern)
12. Streets Of Philadelphia (w/ Concern)
13. Graceland
14. Sunday St
es indudable, de todas formas lo intentarás. Y perderás más de lo que piensas en el proceso. Perderás más que tu identidad, más que tu propio yo, esa celda infructuosa que has creado para protegerte del vacío. Aun te falta mucho para comprender el afuera, para ser capaz de seguir, intuir y acaso percibir de qué se trata todo. Mientras tanto recorres tus propios errores, uno tras otro, intentando registrar las salidas, hacer un mapa de cada hueco, para evitar caer dos veces. Eso tampoco debería preocuparte, los huecos se repetirán. Ahora ves el futuro, vives en el futuro, cuentas con tu propia dosis de Quietus para acabar con todo cuando estés listo. Lo cierto es que no tendrás que esperar mucho, el mundo se mueve más rápido que tu, como una banda transportadora que te lleva a través de la inmensa maquinaria, robots sin ojos trabajando sobre ti con precisión quirúrgica, insertando y soldando los elementos necesarios para hacer de ti otro producto perfecto, idéntico a todos los demás que crecen fordianamente al lado tuyo. Te sorprendes de tu olor, de tu hambre, de esa sensación de soledad que crece en el pecho mientras caminas de regreso a casa, los dedos a punto de romperse por el peso de las bolsas de mercado que no recuerdas haber comprado; recorres mentalmente el horario del dia siguiente, intentando una vez más encontrar alguna diferencia, algún lugar en donde puedas poner una marca, encontrar un intersticio que te permita detener el mundo, la inmensa linea de producción, sin que todo se venga encima de ti, sin que tus amistades te abandonen y pierdas el amor de tu vida. Busca algo que puedas comer, mira dentro de ti, intenta encontrar una salida a ti mismo, pues ya te abandonaron. ¿Qué hubieras deseado en lugar de esto? ¿Qué podrías imaginar, si cada opción que has tenido la has desechado, construyendo sobre ella una cadena de argumentos tan sólida que ni siquiera tu puedes romper? Ahora estás ahí sentado, hablando solo, mirándote desde afuera y pensando en lo que le responderías a alguien que pasara al lado tuyo, las explicaciones que darías sobre tu ropa gastada, sobre tus libros encima de la mesa, sobre los tres vasos de cartón que has amontonado, toda la tarde mirando hacia el mismo punto invisible, punto de fuga extirpado, expansión de las dimensiones y las perspectivas hacia un infinito incomprensible, de nuevo el afuera. Lo raro, lo realmente inexplicable, es que ya no puedes hablar de depresión, no hay síntomas, no hay motivos, ni siquiera hay perspectivas plausibles de solución frente a las cuales mides tu situación actual para sentirte miserable, para incrementar esa calidez, ese abrazo tibio de opio de la depresión. Aunque estés solo. Aunque hayas fracasado. Aunque lo hayas perdido todo y no comprendas ni siquiera cómo volver a empezar. Ya no es depresión, pues ahora estás vacío por completo, ahora solo te deslizas a través de la correa transportadora y recibes gustoso cualquier punto extra de soldadura que un robot miscericordioso decida poner en ti, sabiendo siempre que se trata de un bug en el sistema que podría destruirlo todo. Viste tantos barcos de velas blancas, ya no recuerdas ninguno. Es la desmaterialización. Algún dia, no serás más que energía y con suerte podrás encontrar algún trozo de cable desprotegido en la gran maquinaria de producción para insertarte por ahí, sodomización maquínica en la que tu eres tu propio esperma, todo para confundirte con la gran máquina y dejar de sufrir por tu improbable futuro.
sonida: Love you endlessly, Bara Johnson Live at Spaceport Bravo 51, 76, 23.