todas las flores
sonida: rocksito en javerianaestéreo
Copio esto bajo el encanto del lector que por fin lee algo que ha querido escribir siempre.
Ese humilde monosílabo let [supongamos que] que precede a las conjeturas y demostraciones en la matemática pura, en la lógica formal, representa la licencia arbitraria y la ilimitación del pensamiento, del pensamiento que manipula los símbolos como el lenguaje manipula las palabras y la sintaxis.
Diez (posibles) razones para la tristeza del pensamiento.
George Steiner
Get weak all the time, may just pass the time,
Me in my own world, yeah you there beside,
The gaps are enormous, we stare from each side,
We were strangers for way too long.
Hoy perdí 20 minutos. Por ahí. Eso no solía ocurrir. He olvidado cómo detenerme, he olvidado cómo pensar y cómo escribir. No puedo olvidar que siempre lo recordaba, pero no puedo recordarlo ahora. Ahora busco universales, razones suficientes y formas lógicas; determino el mundo desde mi centro. Había palabras que, de inmediato, se encadenaban y me llevaban a lugares más lejanos de lo que había imaginado. Al regresar, aún conservaba su sabor en la boca, recordaba. Sabía escribir, sabía dejarme llevar por una idea. ¡Vaya! si hasta tenía ideas sobre las ideas y sabía separarlas de mis propias ideas, que por básicas y sencillas quedaban de lado durante la escritura. He olvidado esa práctica, esa dedicación funcional del organismo para desgajarme sobre el teclado, descomponerme en cientos de partículas que se recomponían en la escritura (mi espacio de composibilidad). Ha sido un olvido activo, no decidido pero sé que ha ocurrido como efecto de otras prácticas, de la búsqueda de espacios diferentes, de conversaciones extendidas, de gestos que me han sido arrancados. Posibilidades suplantadas por posibilidades diferentes que no me llevan a otros lugares, que me han engañado. No por eso me he detenido. No por eso perdido el camino correcto, puesto que nunca lo conocí. No podría decir que lo encontraré, pero tampoco que no existe. No podría cambiar nada de lo que tengo por algo mejor, pero lo haría dada la oportunidad. Tampoco es seguro que pudiera reconocer esa oportunidad. No conozco tampoco el arrepentimiento sincero, no podría ignorar lo que tengo, ni podría preferirlo a lo que he perdido –puesto que he olvidado lo que tenía–. En cualquier caso, no soy tan diferente ahora. Estoy tan perdido como antes, quizás con ratas diferentes de producción/consumo, quizás ahora me atraviesan palabras a las que les tengo menos aprecio que antes y no me dejo arrastrar tan fácilmente. Quizás estoy viejo. De pronto se ha reemplazado en mi el arrojamiento por una lentitud anterior, quizás estoy aprendiendo todo de nuevo. Me sigo observando, desde el exterior, con ojos celosos, críticos e implacables. Siempre soy mi propia víctima. Sigo atravesándome en el camino de otros –que han cambiado–, sigo olvidándome de mi por otros –eso no ha cambiado–. Sí, sigo errando, y todo lo que he escrito al respecto no me ha ayudado –ni lo hará, lo sé– a encontrar esa otra ruta, al menos mientras la pretenda única, vertical, completamente diferenciada del resto. He perdido, he olvidado, he errado, no he hecho nada más que vivir. But most of all, I did it my way.
sonida: I remember nothing, Joy Division.
que se me escapa. No es una idea, es apenas un intento mínimo de escribir, de dejar ese rastro. Es rastro de algo, de algo que ya ha ocurrido, pero cuyo contenido, más allá de esa misma ocurrencia, ya no existe. Por eso, cuando intento escribirlo, caigo en cada lugar común, recorriendo con la torpeza de un principiante las agrupaciones más básicas de ideas y palabras, prediseñadas, de uso común, y no escribo nada. Puedo, al menos, detenerme a tiempo, puedo reconocer el barrizal que he creado y suprimirlo sin vergüenza. Vuelvo a empezar. No he escrito más de tres hojas en los últimos dos meses, un hecho que sólo para no avergonzarme de mí mismo justifico creyendo que es por las fiestas. Tiempo de ocio e incapacidad mental. Recuerdo, sin embargo, que precisamente en ésta época inmóvil comenzaba a escapar del tiempo encerrándome en un cuarto de la finca a escribir en la agenda que tuviera en ese momento. Recuerdo una negra, otra café. Nunca escribí más de 10 páginas de ninguna; me escondía. Un día, al entrar al Starbucks de Union Square, comprendí que escapo de la escritura como de mí mismo, que dispongo todos los obstáculos con premeditación para prolongar ese estado de ignorancia ante mí mismo, sabiendo que, una afuera, en la escritura, todo lo que no escriba serán mentiras para mí. Esta reflexión, por ejemplo, me ha acechado desde entonces. Uf, hay algo ahí. La escritura. Vuelve. Una vez más, no puedes esquivarla. Así escribía ese día. Ahora releo esa libreta negra, –que no se llena, que me evita–, y recibo de nuevo, desde esa tarde frente a un white chocolate mokaccino, un sentimiento pesado, sereno pero irrefrenable, que comenzaba a decir adiós. No dejé fechas ese día, fue la última semana, después de la tormenta y del puente, que permanecen ahí, que marcaron el libro de Serres. Fechas inútiles. Importa más el tono, esa segunda persona que sacaste quién sabe de dónde y que en la relectura cobra una fuerza insospechada, un peso terrible que se aprovecha de conocer esos lugares íntimos, toda una disposición que escapa de la escritura, que se constituye en ese escape, que fracasa, apresado, vacío, convertido en una trampa que explotará después. No releo con cuidado cuando escribo porque siempre creo que esta relectura posterior, tres o cuatro meses después, es más significativa [update: acabo de releer esta frase y encontré un error justo aquí. ¿qué puedo decir?]. En especial en esta clase de textos inútiles de autodescubrimiento. No puedo decir lo mismo que Anaïs, no me ha poseído suficiente la escritura como para vivir en virtud del diario. (No he sido tan sabio, quiero decir, de admitirlo; nunca un enfrentamiento tan directo).
Esto no es una idea nueva, pero ciertas reglas de ortografía y gramática me obligan a insertar un salto. La frase anterior me hizo detener –aunque la escritura no alcanza a trazar esos hiatos apropiadamente–, y ahora lucho por terminar esta entrada para que sea digna de publicarse. O no. Nunca ha habido criterios editoriales aquí, sólo exploraciones. Que todavía siga escribiendo –y evitando escribir–, significa que todo ha sido provechoso y al mismo tiempo infructuoso. Ya hice el primer cambio.
sonida: Seymour Stein, Belle & Sebastian
División en edades (julio de 2003):- Tasa de crecimiento de la población (2003): 1,01%
- Tasa de nacimientos (2002): 11,66 nacimientos/1000 habitantes
- Tasa de fallecimientos (2002): 6,76 fallecimientos/1000 habitantes
- Tasa de migración neta: 4,93 migrantes/1000 habitantes
- Proporción de sexos (julio de 2003):
- Al nacer: 1,26 hombres/mujer
- Por debajo de 15 años: 1,04 hombres/mujer
- 15-64 años: 1,00 hombre/mujer
- 65 años o más: 0,68 hombres/mujer
- Total de la población: 0,97 hombres/mujer
- Tasa de mortalidad infantil: 4,92 muertes/1000 nacimientos con vida
- Esperanza de vida al nacer:
- Hombres: 75,47 años
- Mujeres: 82,47 años
- Total de la población: 79,1 años
- Tasa de fertilidad: 1,5 niños nacidos/mujer
- Grupos étnicos (julio de 2003): alemánicos 85,9%, italianos, turcos y otros 14,1%
- Religión: Católicos romanos 75,7%, Protestantes 6,9%, Islam 4,2%, otros 1,3%, no religioso 1,0%, desconocido 10,9%
- Idiomas: como idioma oficial, el alemán y un dialecto alemánico.
- Alfabetización:
- Total de la población: 100%
- Hombres: 100%
- Mujeres: 100%
El eclipse ahora ha terminado. Nadie parece haberlo notado aquí en SoHo, aunque no sabemos que ocurre en las pantallas. No es de extrañarse, no hay nada de especial en un eclipse solar que ocurre al otro lado del mundo. El noticiero continúa, la narración se mezcla con todas las conversaciones del lugar.
Registrant:
ERA404 Creative Group, Inc.
PO BOX 2063
Portage, MI 49081
US
Domain Name: JONATHANSAFRANFOER.COM
————————————————————————
Promote your business to millions of viewers for only $1 a month
Learn how you can get an Enhanced Business Listing here for your domain name.
Learn more at http://www.NetworkSolutions.com/
————————————————————————
Administrative Contact, Technical Contact:
ERA404 Creative Group, Inc. netops@era404.com
PO BOX 2063
Portage, MI 49081
US
269-217-3556
Record expires on 27-Jul-2012.
Record created on 27-Jul-2002.
Database last updated on 21-Jul-2009 20:50:58 EDT.
Domain servers in listed order:
NS1.ERA404.ORG 67.225.162.223
NS2.ERA404.ORG 67.225.162.224
sonida: someunknownrocknrollsong.

estaba listo. Todo iba a ser de la misma manera que había sido siempre, repetición del dia, paso por paso, con los mismos resultados, según deducciones lógicas e infinitas, asegurando la equidistancia de los puntos y la equivalencia de las variables, una parada del bus que aboliría el azar, mirada por la ventana sólo para constatar que cada nube permanece en su sitio, o que recorre el camino para ocuparlo, mirada al reloj para constatar que pronto dispararían el cañón que constataría que era la hora en la que el cañón debía a ser disparado, a la hora del té, todos a sus posiciones, el café—porque aquí tomamos más café que té—ya estaba listo, la misma temperatura, y las letras iban cayendo en orden, una tras otra, asegurando la posición de la anterior y previendo la siguiente, scrabble universal que escribiría el orden del mundo, que se escribiría al mismo tiempo en una moleskine, en una hypomnenata, en un cuaderno del taller de encuadernación y en un jean book, y en hojas de papel sueltas, agrupadas luego por ganchos universales o en carpetas de plástico verde transparente, siempre ese verde, el mismo verde, para conservarlas sin arrugas, siempre limpias, conservar el contenido impecable, así como el orden infinito que lo dicta, conservar el presente infinito, y el orden infinito que lo controla, que te controla, que te impulsa a escribir, un poco, quizás un poquito, depronto por un lado no más, que te impulsa a escribir—otra cosa—a escribir siempre según ese orden—romperl—nunca distinto, nunca nuevo, cristalino, eterno, medieval, como tus dias, como tus dias, como tus dias, como la vida que te recorre, como las conversaciones en las que saturas incoherencias y que no se rompen que no se rompen como la escritura parafernalia mística caos del mundo permanencia incandescencia y el pensamiento se retira para imponerse y se niega para afirmarse en la presencia infinita del vacío que el pensamiento ha dejado en su retirada vaca(sic) nueva, mugre limpia y nuevas conexiones que te rompen que te rompen que te rompen y que de nuevo repiten el dia y vuelves a empezar cada vez por la mañana a la misma hora y la misma alarma y el mismo recorrido, el dia siempre nuevo, siempre igual, siempre lleno de contenido siempre igual, deducciones a priori, el a priori del a priori, el mundo intacto, impecable, igual a sí mismo, contenido dentro de la permanencia del ser y permanencia atada a tu cotidianidad y a las palabras, a las palabras, siempre idénticas a sí mismas, siempre infinitas en su valor de verdad, formalizaciones eternas, inmutables, verdades lógicas, tautologías, tautologías, el mundo real, la tautología real, el mismo post, el mismo post, el mismo post, el mismo post, el mismo post, el mismo post, el mismo post. Terminó su café y salió a la calle. No llovía.
sonida: big sky, Yo la tengo.
es algo entre los amigos. Fotos, o saberlos tan olvidadizos y arrojados como tú. El perdón al que estás obligado porque sabes que hubieras hecho lo mismo. O el perdón que les das ahora, aún sabiendo que nunca lo leerán aquí, o tu pena inmensa por haber arruinado esa noche. Llegas a escribir, después de haberlo olvidado. ¡Olvidaste escribir! Bueno, todo depende de eso, todo reposa sobre las letras, esas mismas que te repulsan, a las que tratas de acercarte siempre por los lados, siempre en la transversalidad indetectable, tal vez para que te acepten una vez estés adentro, tal vez para hacerla volar en mil pedazos (y a ti mismo con ella, porque no eres más que letras). Como el olor a espárragos que ahora está en todo tu apartamento, como la ventana al frente, como el escritorio amplio y despejado, los libros al frente, el café caliente, la noche fría y la cara un poco quemada por el sol de la tarde. Sí, ha sido un buen día. Un domingo. Un buen domingo. Un buen domingo significa: hice cosas agradables, tranquilas, divertidas y especiales durante el día, suficientes para que ahora, a las 8:00, no tengo remordimientos y puedo sentarme en mi escritorio ordenado, en mi cuarto limpio, en mi apartamento agradable, a escribir unas notas, trabajar e irme a dormir. Veo la noche nueva con mis nuevas gafas, veo otras cosas. El domingo pasa desapercibido, el sol ayuda, el sol que nunca es idéntico a sí mismo, el sol que te dirige, el sol que coordinas. O que te controla. En realidad, todo es idéntico a sí mismo menos tú, sólo tú eres el que hace y percibe cambios en un mundo que es el mismo siempre. Tú eres devenir. Ya casi es marzo, la primavera. Aquí siempre es otoño, tu chaqueta nueva, tu bufanda, botas y sombrilla lo atestiguan. Los domingos de sol, vino y lectura en el jardín sólo significan que nada está bajo tu control, que pase lo que pase, estarás arrojado a los días. Vamos por una ontología, una teleología, que nunca es la que esperabas. Vamos por lo mismo, sujetos, causas y fines, sustancias y accidentes, la potencia de lo virtual, symbebekos e hypokeimenon, (vov), y todo lo demás. Todo para entender algo. Sin figuras retóricas, pura escritura, pura realidad. [Y las palabras, que nunca se controlan, que escapan de tu boca, la coprolalia, vergüenza pura, arrojado]
sonida: L’apologie, Benjamin Biolay & Chiara Mastroiani.
[encontrado en mi carpeta de documentos, con fecha del 26 de septiembre de 2008. No me acuerdo bien de ese día, pero sí de la idea.] {update: completado por @Rainoverlima de filmX}
la máquina de hacer capucchino que hay en JSB nunca deja de hacer vapor. En una noche de fin de semana se usa poco–aquí, como en todas partes, el ron y la cerveza fluyen más por la noche que el café–pero siempre está ahí, respirando. El silbido átono, regular, imperturbable, domina el ambiente y se mezcla, como puede, con la música que suena. Desde el jazz que empieza a sonar temprano en la tarde, ya sea que desemboque en una noche tranquila con bossa nova o en una descarga imparable de latin jazz–siempre según la gente que esté en las mesas esa noche–o que esté todo tan pesado que lo único por hacer sea deslizarse por la escala blues, dejar de pensar, ser un desconocido entre desconocido, ese silbido, como un drone, satura de tal modo la música que, nueva o conocida, es única en JSB. El apéndice por donde sale ese vapor eterno, pese a eso, siempre está cubierto con una placa blanca, años y años de uso, que los baristas expertos rechazarían sin pensarlo; esta máquina, que lleva aquí más tiempo que las paredes, que los discos y fotos que las cubren, que los personajes, quienes también hacen parte del inventario, que comentan sin descanso los discos y las fotos que cubren las paredes, esta máquina única y eterna impone sus propias reglas, y su café le da la autoridad que luego pueda necesitar. Improbable es la única palabra que recoge el sentido de lo que ocurre cada noche, cuando esa atmósfera húmeda y anisada de la ciudad adquiere consistencia suficiente; cambios de presión imperceptibles, intrazables, hacen que, ahí adentro, quizás activado por el flujo de vapor que sale del sucio apéndice en la parte de atrás de la barra, se condense una atmósfera
…donde las discusiones se llevan sensaciones como ese sonido del saxofón cruzado con la acerada mirada del músico. Una franja entre la blanca placa y lo que marca el ritmo. Una franja de tiempo y nebulosa. Todo es música, el silbido de la máquina, los pasos nerviosos de las muchachas que sonríen entre el humo y las miradas de sus acompañantes.
El músico espera.
sonida: I’m so tired, The Beatles.
el pensamiento. El frio y el tedio. La ventana, el abismo. La escritura desaparece, cuando el espacio, invadido por lo otro, se convierte en algo. Es la nada y el vacío, que no tienen nada que ver entre sí. Dennis Hopper, con un sombrero y una gabardina, recorriendo lo que debe ser New York. O no. Sábanas rojas y aparatos de radio, la imposibilidad de la tecnología, abrazo cálido de radiación, imagen tras imagen. Una película, una videoconferencia, escritura. Una grabadora de cassette, donde Hopper canta, tecnología de hoy. Ese instante que no se puede aprehender con cámaras, blogs, escritura inmediata, abocados a la velocidad, el trineo de Schopenhauer, como esa novela. Hasta el suicidio es veloz, una caida de 6 pisos, no te deja tiempo para pensar. Quizás treinta pisos sean demasiado, quizás te arrepientas. La velocidad implica dormir con la luz apagada, nada de trenes de juguete que te acompañen. Y la cámara sigue transmitiéndolo todo, contenido sin contenido. Todo se trata de apreheneder la realidad. Lo intentaste con mundos virtuales, con libros, con música de todas las tendencias, vanguardia desbocada, cantos medievales con Dios presente en cada quinta. I know rock musicians, art dealers, attorneys. This is crazy. Es algo con el arte, pero no entenderás qué es mientras sigas tratando de usar palabras. Pero luego lo olvidas y, ¿cómo regresar? Es sólo un juguete, un portarretratos que hace muecas cuando lo mueves. Hay tanto contenido sólo ahí, sólo en el instante de pasar de una mueca a la otra, que todo el mundo te pasa de lado. Azul y amarillo. Música incidental que anuncia todo lo que va a ocurrir, sin que ninguno de los personajes lo sepa, sin que se pueda definir, acercar, intuir. La música no intuye, sabe, pero sabe de una forma tan lejana y tan cerrada que es simplemente insignificante. (para tí y para mí.) Escaleras eléctricas: azules. Todo tiene sentido cuando usas un marco, cuando lo refieres todo a ese centro, punto de fuga, el orificio de donde salió el agua del diluvio. ¿Cuándo podrás llegar a entender siquiera algo de la historia? El cerebro todavía funciona con imágeenes estáticas, no conocemos el movimiento más que como la diferencia entre dos quietudes, nada es móvil en nosotros, pero en el mundo nada está quieto. Cuerpos en movimiento y en reposo.
Axioma I Todo cuerpo, o se mueve, o está en reposo.
Axioma II Cada cuerpo se mueve, ya más lentamente, ya más rápidamente.
Lema I Los cuerpos se distinguen entre sí en razón del movimiento y el reposo, de la rapidez y la lentitud, y no en razón de la substancia.
Qué será ese movimiento, o cómo, es lo que más desconocemos de la realidad. El peso de Aristurtle, la tortuga inmóvil, aún nos impide pensar. Papel de oro, más sutil que el alma, se amolda perfectamente a tu mano. Cuando coges el teléfono ya es parte tuya, aunque tu interlocutor no te deje decir nada, aunque esté en Paris, aunque pudieras cambiar toda tu existencia por ese color, por esas combinaciones, el verde del túnel del metro, el azul-morado del atardecer, de nuevo 14 pisos por encima de la relaidad, de esa bola de fuego que arde allá lejos y te recuerda tantos otros. Un atardecer es todos los atardeceres; si no nos agotan es porque reconocemos de inmediato que son tantos más que nosotros, que dejamos de luchar contra ellos. Es zen contemplar el atardecer, pero nunca lo entenderás. Satori no es para nosotros. El rayo de luz emana, lo humedece todo, y tú lo contemplas impotente, ni siquiera ellos a tu lado pueden verlo—como tú—. Todo lo absorbe, se implanta en tu retina, imposible mirarlo y luego escribir. La película sigue ahí, al frente tuyo, colores seductores y gestos indescifrables, la mujer en la ducha, el pequeño niño rubio. No es New York. Nunca fue New York. ¿Qué tan lejos estás tú de ser quien camina? ¿Qué significa estar en La Défense, cubriendo tu cabeza, listo a disparar? Coreografía de sillas, desmaterialización, haecceidad de las 5:49. (Llevas una hora escribiendo, no comprendes el tiempo.) Escaleras eléctricas: cafés. No corras después de disparar. Siempre habrá cámaras, y esa realidad que intentas capturar por medio de todos los dispositivos que posees será tu propia condena. CCTV, están ahí primero. Todo lo que no pudiste capturar ahora está tras de tí. La Dolce Vita, Cielo (Desserto) Rosso. He aquí tu dinero. Merci. (Es por la curación no por los millones de dólares que ahora te harán desaparecer.) ¿Qué tanto te tardaría hacer un diccionario de todo lo que disfrutas? Cada color, cada haecceidad, cada grado de temperatura,
-what’s wrong with you. -I’m confused.
-A bit older, a little more confused.
No hay nada más que puedas hacer, para coleccionarlo todo. Tienes que aprender a vivir, ser capaz de percibir, de atraparlo todo, speak a little louder. La realidad es todo eso que no puedes capturar con tus dispositivos, es la velocidad del viento, diferente encima y debajo del ala del avión, –está bella la vista. –como llovió, el aire está mucho más puro. Al final todo termina con un abrazo familiar, todo eso que nunca puede pasar. (No porque no lo creas, sólo porque tu marco no es suficiente, aunque lo atravieses con tu cabeza y luego lo rompas en pedazos. Siempre estará tras de tí. Ese sombrero, ese vacío. Everything’s got a good feel to it. Tienes que volverlo a hacer todo de nuevo, guarda ahora, el mundo, tus ideas, porque mañana las olvidarás. Y todo esto, el silencio, la mirada, la fascinación, la aprendiste de ella. Es su forma de estar en tu vida, de ser tu vida. Aunque nada te crea. De nuevo la música lo sabe todo y ves el gran stereo antiguo, de cinta magnética en grandes carretes girando en el fondo, el medio explicitado, su omniscencia disfrazada como escenografía para hacerte perder la pista. El sombrero. ¿Qué puedes distinguir? ¿Qué es diferente ahí adentro—el tacto, el viento, el miedo, la tragedia—qué hay que tu no hayas padecido cada vez? Cada vez. El ser se dice de todas las maneras a la vez. Eso es la escritura. Rojo, verde y gris, es una clave que puedes seguir, aunque para muchos es insignificante. Tú mismo no tendrías mucho más qué decir al respecto, más que apuntar tu dedo. It doesn’t make any sense. And it won’t work. It’s much more dangerous in a train. Y sólo es como un complicado juguete, un mecanismo de polea que tira torpemente de un cable amarrado a tu juguete, lo que está dentro de tu marco, todo el significado de la realidad. El otro juguete, el de las filminas minúsculas, no significan nada. Mira el cielo otra vez, mira esa sopa amarilla que se hace pasar por nubes, tan pesada que puedes olerla, que pesa sobre tí. Y en todo esto no hay nada que quisieras cambiar. El pasado que pesa, el futuro que temes, el presente que desaparece (quizás porque nunca ha existido, y oriente y occidente se enfrentan: unos dicen no saber nada y lo saben todo, otros dicen saberlo todo y no saben nada; tú no sabes a quién creer. Nadie cree.) Munchen. Un espejo que lo duplica todo, un arma, la música. El final no es el final, y todo es demasiado intenso como para escribirlo, ya ha pasado. Ahora hay que convertir. Todo termina en un tren. La música feliz ya no dice nada, porque la realidad es otra. (Eso lo confirma la transformación, aunque en el fondo esa guitarra sigue sonando.) Hay una especie de recorrido común, todos referidos al mítico final de La Strada. ¿Te ahorcarías tú mismo? No escribir: ahora todo es muy obvio. Pronto saldrás al frío, encontrarte con ella, compartir más silencio, no puedes decir que estés preocupado, menos ahora que todo es inminente. Inminente quiere decir que ya no lo esperas, que de alguna forma ya ocurrió, como los muertos de las películas: muertes preparadas y anunciadas por todos los medios, muertes que no importan, aunque sobre ellas repose la película. Mira cómo todo se desmorona, ya no importa. La música es ahora ridícula en su impaciencia, todo pasó, ya no temes, ya no esperas nada. Cuando lo inminente ocurre el desenlace es inútil. Quizás se rompa la trama, la unidad de acción, quizás lo único significativo sea el vacío que queda luego del climax, ese que la música se esfuerza por llenar, ahora que su omniscencia ya no importa. Todo es tan ridículo y silencioso que nadie puede soportarlo.
1. Un tren de alta velocidad (AVE) viaja durante media hora con una velocidad constante de 252 Km/h. A continuación reduce su veloci-dad hasta pararse en 14 s.
a) Describe el movimiento del AVE.
b) Calcula la aceleración en los dos intervalos de tiempo considera-dos. (Sol. 0 y -5 m/s2)
c) Representa el movimiento descrito en una gráfica de velocidad frente a tiempo.
d) ¿Cúanto tardará el hombre en morir, si tiras de su garganta sólo con la fuerza de tu historia?
An american friend from postbop on Vimeo.
Este silencio es mentira, este silencio no es cierto. Esa pausa, en la película, no está en la realidad. Las películas no tienen breaks. Ni siquiera las suyas. Es más fácil ponerle pausa a la vida, pero los efectos son más inútiles, todo es inútil. ¿Qué tal la parsimonia? Todo está hecho para que la pausa sea efectiva, para que puedas capturarlo y entenderlo, pensar. Haces símbolos, notas mentales, para meditarlo después. Pero siempre vas tras los símbolos, porque la realidad tampoco tiene pausa. Escribes como si te observaran, sin saber si te observan, y cambia tu forma de pensar, de escribir. La reflexividad de la conciencia, e ai. modernidad. La conciencia que se hace objeto de sí, conciencia para sí. ¿Cuánto no quisieras detener la clase, justo en ese momento y decir ese es el problema, las conceptualizaciones pueden hacerse después, pero si se puede completar ese problema, valdrá la pena. El problema sólo es: pienso que pienso. ¿Lo que debe seguir aquí es una disertación? ¿Una meditación? ¿Hay algo qué decir sobre esto? Podrías dejar de escribir, no habría diferencia. Imagínese que alguien aquí estuviera filmándonos. ¿Y la traducción?
Ahora es ese momento. Aunque nunca pudiste definirlo, aprehenderlo, siempre supiste que estaba ahí, que existía aunque no pudieras decir nada sobre él. Ahora lo conoces porque desapareció. Todo está disperso, como un reguero de leche que se expande ante tí, desafiante. Ya no lo puedes recuperar. Deja de escribir.
sonida: o pato, Joao Gilberto e Caetano Veloso.