www.lapersuasion.com -work in progress.--

esta ya la había posteado, pero vuelve por aquello del fotoblog, además el color se parece a la anterior… que tengo con el anaranjado? 

February 27, 2009

Casiotone for the painfully alone



1. Old Panda Days (w/ Nick Krgovich)
2. Lesley Gore On The T.A.M.I. Show (version)
3. White Corolla
4. White On White
5. Holly Hobby
6. Lonesome New Mexican Nights
7. The Only Way To Cry
8. It’s A Crime
9. Missoula
10. Hot Boyz (w/ Dear Nora)
11. Born In The U.S.A. (w/ Concern)
12. Streets Of Philadelphia (w/ Concern)
13. Graceland
14. Sunday St

15. Voice Of The Hospital

Just come back to yourself, merely standing there, looking for one or two broken LEDs on the floor. Become a LED, love a LED. There are not enough sinewaves to make you forget what you’ve been through. Everything will be over but the music will always be there, and there are many colors you can shine with.

CFTPAABBL_Vic.zip
en: casiotone, electricidad, outsiders, r0bot, sofa — pin2 @ 2:36 am
November 14, 2008

Short distance is not itself nearness. Nor is great distance remoteness

En la relación del presenciar (Construir, habitar, pensar), cercanía y lejanía ya no son experimentados como opuestos con relación a una perspectiva sino como el emerger de algo en su distancia, donde esta distancia pertenece tanto a ese emerger como su cercanía. “Que este pensar transporte en sí la lejanía a ese lugar. [...] Desde aquí puede ser que estemos mucho más cerca de ese puente y a lo que espacía, que quien lo utiliza diariamente, como un indiferente cruzar el río”.

sonida: Navy Wives, White Rabbits

en: despensa(miento), outsiders — pin2 @ 12:48 pm
November 12, 2008

Alguien sabe del silencio.

uno no empieza por tener algo de lo que escribir y entonces escribe sobre ello. Es el proceso de escribir propiamente dicho el que permite al autor descubrir lo que quiere decir. En ocasiones lo que quiere decir es que el silencio que viene del techo es un silencio diferente, no un silencio ahogado, no el silencio de lo vacío, sino el silencio de lo que está lleno, por no decir repleto.

E. Vila-Matas, Dietario Voluble
(vía bluelephant)

sonida: we have a map of the piano, Múm.

en: escritura, outsiders, silencio — pin2 @ 1:08 am
November 5, 2008

The future of heat is the future of cold.

“Let X equal the quantity of all quantities of X. Let X equal the cold. It is cold in December. The months of cold equal November through February.

There are four months of cold and four of heat,

leaving four months of indeterminate temperature. In February. It snows.

In March. The lake is a lake of ice.

In September. The students come back

and the bookstores are full.

Let X equal the month of full bookstores. The number of books approaches infinity as the number of months of cold approaches four.

I will never be as cold now as I will in the future. The future of cold is infinite. The future of heat is the future of cold. The bookstores are infinite and so are never full except in September.”

{Proof}

Y a esta hora, el silencio. Restituir el silencio. No se puede restituir el silencio, no se puede el silencio. No se debe hablar de lo que no se puede hablar. No se puede hablar del silencio. No se puede buscar el silencio. Pero a esta hora, simplemente te invade. Te sientas, a su lado, con un hueco en el estómago, a punto de caer dormido. Las letras, pequeñas imágenes del mundo que se amontonan bajo tus dedos, sólo intentan hacerte perder la razón. Es lo místico, eso que comprendes menos que cualquier cosa que creas comprender, lo que más sentido tiene cuando decides callar. Y el mundo se pierde. In an exothermic reaction, such as the synthesis of ammonia or a combustion reaction, the heat released by the reaction increases the disorder of the surroundings. In some cases, the entropy of the system may decrease, as when a gaseous reactant is converted into a solid or liquid. However, provided that ∆H is large and negative, the release of energy as heat into the surroundings increasese their entropy so much that it dominates the overall change in entropy and the reaction is spontaneous. No debes preguntar entonces por qué se desvanece tu mente. Incluso aunque no alcances a comprenderlo, tus efectos exceden el mundo, en tanto que lo hacen girar sobre cada acción que realices. Incluso la negación de la acción. Incluso el silencio. Y ahora intentas unir dos palabras, esas dos que ayer brillaban, que no te dejaban dormir, que te gritaban con las voces de todos, escondido bajo las cobijas a las tres de la tarde intentando silenciar el mundo—engañado por la idea de que luego lo ibas a poder escribir mejor—, ahora lo perdiste. El pico de la creatividad. Pero tú no crees en eso. Eso es de matemáticos o físicos teóricos, tu creatividad se trata de algo diferente, aún no existe. Has recorrido un buen camino, todavía eres capaz de resistirte a la lógica, de callar, de mantener la compostura ante el ser de lo que es, entusiasmado por alguien como Blanchot—aunque no puedas pasar del primer capítulo de su libro—, inactividad, ratherness, huyendo de ideas fáciles como quien escapa de la lluvia (sin correr, apenas caminando con la mirada un poco alta para que las gotas saturen los ojos), como quien se refugia tras una ventana mientras alguien más, con el agua hasta las rodillas, se esfuerza por evitar una inundación. El agua, piensas, puede. Sabio Heráclito. Pero únicamente te persigues (te proteges) a tí mismo, únicamente evitas hablar para no traicionarte, para no avalanzarte con la confianza de quien habla y es escuchado por esos caminos torpes del filosofar. En filosofía, eres tu mayor enemigo, tu crítico más mordaz, eres tu propia mancha de café, expandiéndose, aumentando la entropía de un sistema que nunca comprenderás, que se corre en tí, autómata espiritual, [steampunk divino], lluvia sobre lima, y su silencio. Y todos los silencios, y todos los que fuiste, y todo lo que desconoces, y la nada, y tu ignorancia.

sonida: taladro.

October 26, 2008

Escribir es participar de la afirmación de la soledad donde amenaza la fascinación. (…) Es pasar del Yo al Él, de modo que lo que me ocurre no le ocurre a nadie, es anónimo porque me concierne, se repite con una dispersión infinita.

El espacio literario, Maurice Blanchot. p. 27.

Claramente habría que poner todo el capítulo para que lo significativo de ese fragmento pudiera servir de algo aquí; y ese, creo yo, es el problema de la filosofía. Es el problema de lo intrazable, de lo inaprehensible. De todo lo que se queda por fuera cuando se escribe sobre algo. Ese problema, ciertamente no de longitud, es el que condena a la revista a la mentira, cuando pretende presentar a manera de artículo algo de la fascinación del escritor. Todo se escapa y el artículo se decide por datos, el resultado palpable de una investigación, y eso es la academia. Luego negarse a ser académico equivale a volver a la soledad, buscar de nuevo ese contacto inmóvil con el problema que produjo la fascinación en primer lugar, aun a costa de no decir nada.

De la soledad al anónimo colectivo se gana, para el escritor, un campo infinito. Cuando el escrito deja el escritorio, los problemas ya no son del que escribe, son de nadie. Eso no los hace más fáciles de localizar, pero sí los dispersa, de modo que alguien más pueda ir tras ellos. Eso en caso de que sean problemas filosóficos, esto es, que conciernan a la vida (y según eso es quizás en la academia donde se separan). No se trata de una “actitud” o una forma de ser, se trata sólo de ese momento inesperado cuando todo se detiene, cuando de repente una idea logra ganar consistencia y se instala ahí delante: ya no se puede leer o hacer nada más, todo se refiere a ese problema, inexpresado (inexpresable), que siempre nos deja con esa necesidad de ir por un par de palabras y encadenarlas de alguna manera, aunque sea para no olvidarlo.

sonida: Sunday, Jimmy Eat World.

October 18, 2008

¿Qué tan lento puede llegar a moverse todo? ¿Qué significa la desesperación? ¿Y el peso? Te recuerda a algo como ese caldo azul en el que temes despertarte algún día. El silencio tampoco es diferente, en ese color. Es decir, cuando miras por la ventana y descubres que olvidaste mirar, que perdiste el sombrero. El silencio te recuerda todo lo que está por venir, (y aquí tienes que evitar saturar el texto con referencias filosóficas de claros, protensiones, y similares. ¿Por qué? porque perderás la idea. La filosofía, con respecto a este tipo de sensaciones, prefiere callar, por temor a hacerlas desaparecer antes de tiempo. Déjala callar). Con esfuerzo buscas una posición cómoda desde la que puedas escribir, permitir los flujos. (Hay varios tipos de flujos, todos corporales, la diferencia consiste en su olor y estado de descomposición. Por eso hay que escribir rápido.) Te miras desde afuera. En el reflejo, o en los comentarios de los demás (“Existir es ser percibido”). (Déjala callar, te digo.) ¿Qué tanto puedes llegar a pensar antes de que las ideas terminen por destrozar lo que queda de la noche? Con seguridad ya no podrás leer más. A ese Heliogábalo, hijo de nadie, no lo podrás conocer. 

Rainoverlima @postbop la desesperación puede ser un animal dentro del cuerpo. no sé. un pavor de distinto color en cada ser. algo q se va al final. 

Y esa llamada, insistente, se esfuerza por entrar. Ese es otro silencio. Ignoras el otro lado, no por voluntad sino por finitud. Con gusto la eliminarías, harías que estuviera aquí, contigo, otro silencio. Justificas, todo en un bloque, ordenado. El vino está abajo esperando. Tu esperas otro intento de la llamada, quizás el definitivo, un par de palabras que harán del mundo otra cosa, que te harán comprender, en ese rayo, en esas tres líneas que buscaste todo el día, algo de la vida. Dejar salir el animal, o mezclarte con él, confundirte, dejar de ser tú, por lo menos. Siempre aprendes algo de la aforística de la lluvia del sur. Y permaneces en silencio, ingrato, insensato. Cualquier día lo perderás todo. Ya puedes ir por el vino, puede que ya no tenga mal sabor. Al fin y al cabo, se trata de pasarla bien. 

sonida: algo, pero más que todo la séptima, catorce pisos abajo.

October 16, 2008

George Russell -The River Trip

george Russell – The Lydian Chromatic Concept of Tonal Organization.

http://www.mediafire.com/?2vjfn4idtjy

sonida: canción, autor.

en: book, musical(es), outsiders, swingin, theory — pin2 @ 5:16 pm
September 28, 2008

[2me ar]

esa es link por dentro. Y eso es París.

sonida: who is Ishmael, Steve Reich.

en: esquiZO, link, mapas, outsiders — pin2 @ 6:55 pm
September 27, 2008

[bagel con salmón] divagaciones filosóficas

No entiendo el tiempo. No entiendo las palabras. No entiendo el pensamiento, ni lo que (se) trae, ni las palabras o cualquier tipo de manifestación de actividad cerebral/espiritual. No entiendo el arte, no entiendo la música, no entiendo los libros y s unidad y su diversidad o su permanencia o su desintegración permanente. No entiendo la utilidad y no entiendo la explosión sistemática del placer, o el deseo, o la voluntad, o cualquiera de las formas de hablar acerca de la substancia. No entiendo la comida. Sobra decir que no entiendo la substancia, ni la filosofía, ni lo que (se) trae la dialéctica, con su método, preciso, infalible, de clasificarlo todo. No entiendo a Hegel ni a Kant ni a Sócrates. (A ellos no los entiendo en el sentido de ¿qué se traen?) Bueno, tampoco entiendo a Spinoza o a Nietzsche o a los estoicos. No entiendo las palabras no entiendo las palabras no entiendo las palabras no entiendo las palabras. 

Entiendo algo de vivir, de estar vivo, porque todavía estoy vivo. Aunque tal vez eso es porque mis papás, y mis amigos y la gente a mi alrededor entiende algo más y me ayuda a seguir vivo, pero algo he de entender. No sólo de connatus vive el hombre. Del arte (de lo que queda de lo que no entiendo del arte) entiendo algo, porque todavía me atrae. Entiendo que está ahí para romper, para desarmar, para desestructurar; entiendo que lo único que han hecho los artistas siempre es enfrentarse a lo que no entienden, como quien desarma un juguete para ver cómo funciona y luego, incapaces de volverlo a armar como estaba (porque nunca lo entendieron), hacen con las partes otra cosa.

 

No entiendo cómo lo hacen. No entiendo el sonido, no entiendo de qué está hecho y por qué hace lo que hace. ¿Qué hace? Rompe el silencio. (Sobra decir que tampoco entiendo el silencio.) No sé a cual de las dos incomprensiones estoy más atado, al silencio o al sonido, o al ruido. No entiendo, y quizás esta es la incomprensión más grande y prolífica que padezco, la diferencia entre el ruido y el sonido. Creo que esa incomprensión la comparten algunos compositores, porque se empeñan en hacer obras con esos objetos extraños que son las triadas, a organizarlas en progresiones y a hablar de ellas en términos de funciones. (No, no entiendo la tonalidad.) 

¿Desconfío de lo que no entiendo? Claro que no. Me regocijo en ello. Lo disfruto como un chancho disfruta en su charco de porquería. Me olvido del mundo, de lo que sí entiendo (política, amor, envidia, problemas ambientales, guerra, odio, historia), me olvido de las grandes tareas que me han encomendado, me olvido de mi responsabilidad, de mi lugar en el mundo; me olvido de todo lo que se espera de mí para decir -es que no entiendo-. No entiendo el arte, dije, y por eso intento pensar en ella. Pero tampoco entiendo el pensamiento y por eso intento pensar en él. Pienso el arte como pienso el pensamiento, es decir, igual a como pienso la música y el tiempo. Como algo que no entiendo; parte por parte, siguiendo cada cable y atento a cada descarga eléctrica que recibo por mi operación imprudente, desarmo eso que me presentan a cada día como parte del mundo y de lo que puedo decir -no entiendo. 

Ojalá pudiera hacer una etimología de «entender»: en-tender, tender enfrente, disponer. Para realizar ese disponer, que siempre es el disponer algo por parte de alguien (a la mejor manera de la reina metafísica), para realizar ese disponer, decía, es necesario un poseer. Un poseer que depende de la proximidad con la cosa. Lo que no entendemos es porque no lo poseemos. (Y poseer es siempre y como parte constitutiva un ser). Entender es ser (ser como estar) en la posesión de la cosa que se tiende ahí-delante, un tender que se refiere siempre a quien entiende. Se entiende eso que se posee de tal manera que se hace constitutivo. Consecuencia: bien comprendido esto, propiamente no se entiende nada.  

Por eso el arte, la música, el tiempo y todas esas cosas que no entendemos. Se nos enfrentan como algo que nunca podemos poseer, cuya diferencia con nosotros es total e inaprehensible; de alguna manera, lo que no entendemos nos entiende a nosotros, porque al disponerse al frente nuestro, nos tiende como eso que es diferente de lo que ya es. (Sin llegar a afirmar que algo meramente “es”.) La aperturidad de la obra de arte, o del tiempo, consiste en que nos absorbe cada vez, nos hace parte constitutiva de lo que son, y nos extiende (entiende) como lo enteramente diferente. Somos lo que la obra entiende.

Doble escolio: El doble en de entender: no puede sino significar esa doble apropiación de lo que significa el entender, como la absorción de lo que es diferente para hacerse constitutivo (el primer en) y la posterior disposición de eso absorbido en el tender (segundo en). Si esto no es claro, atiéndase a la expresión en el tender, como la separación efectiva de los dos momentos. Escolio al escolio: el er final en entender no responde simplemente a la forma del infinitivo del verbo, porque llegado este punto es difícil incluso asegurar de que se trate de un verbo sin más. Ese er consiste en la forma incompleta de un nuevo en que siempre está en realización, que ocurre cada vez que el entender se hace efectivo como entienden: Esa es en realidad la única forma posible de conjugar (a falta de una palabra mejor) el entender. En el entienden, lo que absorbe y dispone es así mismo absorbido y dispuesto en el último en para convertirse en una unidad, ternaria en su interior, pero siempre expresiva de algo indivisible. El entender, terminado en un en incompleto, se convierte a través del entienden en lo que los antiguos ya habían denominado ENTENDIMIENTO. Pero yo no entiendo el entendimiento.

imágenes tomadas del Flickr de EYEBEAM para la exposición Unthetered: a sculpture garden of readymades:

1. Paul DeMarinis, Hypnica I, 2007
2. Sascha Pohflepp, Buttons, 2006
3. Michel de Broin, Dead Star, 2008

sonida: fork tattering.

September 11, 2008

fox in the snow

Fox in the snow, where do you go
To find something you can eat? 
Cause the word out on the street is you are starving
Dont let yourself grow hungry now
Dont let yourself grow cold
Fox in the snow

Fox in the snow, Belle & Sebastian

“i remember the smell of the pines and the sleeping on the mattresses of beech leaves in the woodcutter’s huts and the skiing through the forest following the tracks fo hares and of foxes. In the high mountains above the tree line I remember following the track of a fox until I came in sight of him and watching him stand with his right forefoot raised and then go carefully to stop and then pounce, and the whiteness and the clutter of a ptarmigan bursting out of the snow and flying away and over the ridge.

I remember all the kinds of snow that the wind could make and their different tracheries when you were on skis. Then there were the blizzards when you were in the high Alpine hut and the strange world that they would make where we had to make our route as carefully as though we had never seen the country.”

A Moveable Feast, Ernest Hemingway

sonida: territory, Chairlift.

en: nieve, outsiders — pin2 @ 11:15 am
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