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el silencio ni es renuncia ni es alternativa. el silencio es el rasgo más brutal sobre el lienzo del orden del mundo. es la rendija del ser.
sonida: gee baby, Ain’t I good to you, Billie Holiday.

January 16, 2010

empezar

Comenzar es apenas demorarse más en terminar. No estoy más cerca, pero es un nuevo lugar.

Pronto más actualizaciones.

en: agotamiento, lookingback, repetición — pin2 @ 4:57 am
December 27, 2008

la playa (lo cursi)


la playa (lo cursi), originalmente cargada por .postbop.

No escribí entonces. Escribí para ella, que en gran medida es escribir para mí, pero nunca será suficiente, nunca estará tan adentro. Nunca escribí. Ahora regreso y pronto me voy, de nuevo, a buscar, a perder. Ahora hay silencio, hay un espacio, una detencion en la que todo es perfecto. Y ahora sí escribo. Y voy a escribir, y luego voy a seguir haciéndolo hasta desangrarme. Pero entonces no leo. Entonces leí. Desde esa gran terraza, ese espacio gigante atravesándome las pupilas, las Martens increibles y su viaje eterno; el viento que me arrancaba la piel y la reemplazaba por una costra salada e igual de blanca. Entonces leí. Caulfield fui yo.

Perhaps the safest thing we can say about Holden is that he was born in the world not just strongly attracted to beauty but, almost, hopelessly impaled on it.
Original book jacket copy, possibly partially written by Salinger

No fui yo. Fuimos todos, lo olvidamos, lo evitamos. Holden al extremo, en picada, en un descapotable, con Sal Paradise y Dean Moriarty y Galatea y los demás (todos los que quieras, todos fuimos) y fuimos todos y cruzamos el mundo y destruimos el mundo y lo olvidamos. Y hubieramos disparado si el miedo no hubiera sido tanto, si el silencio no hubiera sido tan resistente. Sólo era mirar hacia abajo, ver nuestras botas, caminando, caminando, ver los zapatos enterrados en la arena, caminando ligeros, la arena no entra porque son altos, ni siquiera por los huequitos, los vendedores de la playa hablándonos en inglés, en español, en papúa, las RayBan(de imitación) ocultando nuestra mirada y el iPod silenciando sus gritos, su orgullo herido al ser ignorados, -mi piel es mejor que la suya-, te decían, con toda la razón. Todo lo que quieran. Entonces no leí y no escribí, pero hice fotos. -Beautiful, decían los negros de la playa. -Déjalo, sól es colombiano, decía otro.

Luego leí. Terminé con Caulfield y fuí Vila-Matas que fue Tabucchi que fue Hemingway que fue tantos más. Tantos más fuí que no recuerdo siquiera haber leído los cuentos antes, sólo ya sabía que iba a pasar, entonces no leí, fuí. Todos los días fueron uno, variaciones, inversos-retrógrados de lo mismo. Claro, porque estaba con Phillip y con Einstein en la playa. Mr. Bojangles, repetía, mientras el jet despegaba, ahora solo, con otro destino. Entonces leí y no leí y miré por la ventana. Ya había sido Holden, ya podía ser cualquiera. Jackbox, oyes ahora, Mr. Bojangles, oía entonces. Ahora vuelvo a la segunda persona, confidente, selfwatchingfromtheoutside, y lo evito (!) porque sí, porque ya empecé en primera, porque el que fuiste no es el mismo que eres, sino que son, y ninguno es sólo únicamente. Literalmente (y) en todos los sentidos. Todo luego pasaría rápido, tan rápido como no pasa nada rápido en ese lugar; tan rápido como lo que está siempre detenido, tan veloz como una roca al destruir su cráneo.

Acumulaba odios, limpiaba alacenas, quitaba la grasa del mundo. Entonces entre lo que pude componer, pensé. Entonces leí. Entonces escribí. En general, todo ocurrió sin que me diera cuenta, yo sólo observaba.