girar, mirar a la inversa el recorrido de las partículas en sus choques simultáneos, en sus juegos indeterminados que se dirigen a la eternidad. Cuando la lluvia ya no es vertical, cuando lo que se perfila en el horizonte es una nueva tranquilidad que atraviesa, como un nuevo plano de color, el recuerdo del pasado. [...]
y llega esta hora de la noche , cuando me siento a escribir, y todo desaparece. El dolor de cabeza, el cansancio y la apatía surgen de nuevo; pesados, grises e inevitables giros que parecen ser cada vez más de base que todo lo demás. Así, todo ocurre entre los breves momentos de lucidez, cuando la bruma se despeja y es posible atrapar algo de tantas ideas que se ven pasar allá, a lo lejos. Es fácil romperse. Es fácil, también, encontrar algo que valga la pena, pero es más fácil olvidarlo. Todo es cuestión de saber en qué punto ubicar el “yo” y qué tanto alejarse de ese punto, rodearlo y actuar a su alrededor. Egoismo tangencial.
sonida: past in present, Feist.