www.lapersuasion.com -work in progress.--

verme hablar sin entender lo que digo, o por qué. la pereza manda sobre mi mente. como una marioneta manejada por todo lo que no quiero de mí, y yo adentro, mirando. de alguna manera el que quiero ser, el que pensaba que era, y el que soy, van tomando caminos separados, sus propias desiciones [...]

February 27, 2009

Casiotone for the painfully alone



1. Old Panda Days (w/ Nick Krgovich)
2. Lesley Gore On The T.A.M.I. Show (version)
3. White Corolla
4. White On White
5. Holly Hobby
6. Lonesome New Mexican Nights
7. The Only Way To Cry
8. It’s A Crime
9. Missoula
10. Hot Boyz (w/ Dear Nora)
11. Born In The U.S.A. (w/ Concern)
12. Streets Of Philadelphia (w/ Concern)
13. Graceland
14. Sunday St

15. Voice Of The Hospital

Just come back to yourself, merely standing there, looking for one or two broken LEDs on the floor. Become a LED, love a LED. There are not enough sinewaves to make you forget what you’ve been through. Everything will be over but the music will always be there, and there are many colors you can shine with.

CFTPAABBL_Vic.zip
en: casiotone, electricidad, outsiders, r0bot, sofa — pin2 @ 2:36 am
February 26, 2009

Blossom Dearie – I’m Hip

en: Uncategorized — pin2 @ 7:46 pm

(L∙F)

finally we are no one. Finally we find it, it finds us, finally we get back and sink down, feel it coming through and get a glance of everything once again. We are watched by the same glance watching us as we watch ourselves, there in the couch, Mingus roaring his thunderblast nigro revolution, our minds lost and forgotten, causes and finality forever forgotten, our wishes and desperation forever forgotten, yet always active and pushing through. Finally we are no one, glitter and twang moving fast inside of us, molecules in movement, bodies, only bodies. It is just a matter of logic.

sonida: bonjour jeune fille, The Blow.

February 24, 2009

Muerte en Pereira – Lata

Para Rain, que lo esperaba.

en: Uncategorized — pin2 @ 8:26 am
February 23, 2009

Club 8 – The Boy Who Couldn’t Stop Dreaming (2007)

Anorak pop or what it means to wake up on a sunny Monday morning, touch the world with your hands and get lost in a cup of coffee. When it seems that simple toy keyboard drum beats and your favorite cardigan are the only solution for that something is wrong somewhere deep feeling; shining cold like spring sun outside your window as you dream for a new home, hopefully in a new country far away. Go through each of the songs as if you have heard them a thousand times before, the same way you go through your thoughts and forget them every time once again. Sit down on the floor on an orange sleeping bag and play with your instruments, make music. Maybe it is all about feeling warm and safe with toast and that hot cup in your hands and the Internet spreading the infinite in front of you as the day rises, or maybe it is just that hint of the coldness of the world deep inside the music, telling you as in a soft whisper, behind the synth strings, it’s O.K., everything’s lost already, no matter what you do.


01. Jesus, Walk With Me
02. Whatever You Want
03. Football Kids
04. Hopes And Dreams
05. Everything Goes
06. Heaven
07. When I Come Around
08. Leave The North
09. In The Morning
10. Sometimes
11. Where Birds Don’t Fly
12. The Boy Who Couldn’t Stop Dreaming

http://rapidshare.com/files/66538928/Club_8_-_The_Boy_Who_Couldn_t_Stop_Dreaming_-_www.hoaxfree.com.rar

O_ (glare)


O_ (glare), originalmente cargada por .postbop.

en: Uncategorized — pin2 @ 12:51 am
February 22, 2009




&

en: Uncategorized — pin2 @ 10:46 pm

y luego escribes en la noche

es algo entre los amigos. Fotos, o saberlos tan olvidadizos y arrojados como tú. El perdón al que estás obligado porque sabes que hubieras hecho lo mismo. O el perdón que les das ahora, aún sabiendo que nunca lo leerán aquí, o tu pena inmensa por haber arruinado esa noche. Llegas a escribir, después de haberlo olvidado. ¡Olvidaste escribir! Bueno, todo depende de eso, todo reposa sobre las letras, esas mismas que te repulsan, a las que tratas de acercarte siempre por los lados, siempre en la transversalidad indetectable, tal vez para que te acepten una vez estés adentro, tal vez para hacerla volar en mil pedazos (y a ti mismo con ella, porque no eres más que letras). Como el olor a espárragos que ahora está en todo tu apartamento, como la ventana al frente, como el escritorio amplio y despejado, los libros al frente, el café caliente, la noche fría y la cara un poco quemada por el sol de la tarde. Sí, ha sido un buen día. Un domingo. Un buen domingo. Un buen domingo significa: hice cosas agradables, tranquilas, divertidas y especiales durante el día, suficientes para que ahora, a las 8:00, no tengo remordimientos y puedo sentarme en mi escritorio ordenado, en mi cuarto limpio, en mi apartamento agradable, a escribir unas notas, trabajar e irme a dormir. Veo la noche nueva con mis nuevas gafas, veo otras cosas. El domingo pasa desapercibido, el sol ayuda, el sol que nunca es idéntico a sí mismo, el sol que te dirige, el sol que coordinas. O que te controla. En realidad, todo es idéntico a sí mismo menos tú, sólo tú eres el que hace y percibe cambios en un mundo que es el mismo siempre. Tú eres devenir. Ya casi es marzo, la primavera. Aquí siempre es otoño, tu chaqueta nueva, tu bufanda, botas y sombrilla lo atestiguan. Los domingos de sol, vino y lectura en el jardín sólo significan que nada está bajo tu control, que pase lo que pase, estarás arrojado a los días. Vamos por una ontología, una teleología, que nunca es la que esperabas. Vamos por lo mismo, sujetos, causas y fines, sustancias y accidentes, la potencia de lo virtual, symbebekos e hypokeimenon, (vov), y todo lo demás. Todo para entender algo. Sin figuras retóricas, pura escritura, pura realidad. [Y las palabras, que nunca se controlan, que escapan de tu boca, la coprolalia, vergüenza pura, arrojado]

sonida: L’apologie, Benjamin Biolay & Chiara Mastroiani.

February 20, 2009

[ ]

la lectura y el silencio. La distancia, los paseos y el olvido. La espera. O perder el tiempo. O hablar, toda la tarde, buscando el silencio, buscando la forma de decir el silencio. Y luego el silencio ahí, al frente tuyo, mirándote con ojos tan poderosos que no puedes callar. O conoces el silencio o lo padeces. Hay algo ahí, después del último aforismo del tractatus, eso que se esconde detrás de cada párrafo de las investigaciones, ¿por qué L.W fue el que más se acercó a eso, si ni siquiera lo buscaba? ¿fue por su “genialidad”, contraída durante la guerra, o expandida, diseminada en barcos y largas caminatas en Noruega? Ya quisiera yo ser un genio y poder ir de vacaciones a Noruega, luego a la guerra, y volver con un libro que pusiera fin a la filosofía. Yo sólo quiero poder mirarla a los ojos y soportar el silencio y habitar el silencio y sabernos ahí y Cage y Feldman y Donald Judd y Blanchot y esas cosas.

sonida: (Silence goes a little something like:

this). Andrés Gualdrón

February 16, 2009

#FF00F0

nada más que máquinas. Nada más que agotamiento, pérdida de productividad, insectos entre los engranajes. Tan máquina que el mundo sigue su curso. Tan automático que te descompones mientras todo lo demás continúa. Quizás alguna pieza se rompa por tu causa y así comiences o te introduzcas en una cadena, nada más que efectos mecánicos regulados, nada más que realidad. La escritura y el café, tus mecanismos. Maquinismos de microbios, minucias, maldiciones. Máquina sonora, de propagación de frecuencias, de organizaciones aleatorias y de pensamientos difusos, desordenados, sin meta, sin fin. Argumentaciones circulares, tipo vórtex, que abren nuevas dimensiones de pensamiento y luego van a la basura, bolas de papel. Ningún metalenguaje que supere tu propia reflexividad, tu propio embotamiento físico, observaciones absurdas sobre el presente, notas difusas en un cuadernillo que se olvida, que te olvida, que pierdes, que te disfraza en tu propia monotonía, recogiendo palabras, fragmentos de partes de ideas que pasan al vuelo, procesos maquínicos: a la caza del pensamiento. Pimienta. Gengibre. Café.

¿Y por qué todo eso? Tal vez olvidas salir, como de costumbre, a cazar colores. Tal vez pasas mucho tiempo con los ojos abiertos. O por alguna razón, siempre olvidadizo, confundes esa luz misteriosa del domingo a las 5 con el fin de tu vida y decides dejarlo todo, final final no va más, y luego te despiertas el lunes con resaca de pensamiento, la cruda, colgado: amaneces muerto. Cazar colores no es lo mismo que perseguir palabras. No. Eres diferente cada vez, eres nuevo cada vez, nombras las palabras cada vez: los colores siempre son los mismos. Cazar colores está más del lado de la permanencia, del orden del mundo, aunque siempre vayas por los mismos colores. O quizás por eso mismo. Y en el hastío que sientes luego, el mismo color, el mismo color, en esa saturación rígida de existencia comprimida, te descubres. Los colores no se aplican. Nada como un accidente o una idea de segundo grado o lo que afecta a lo que subyace, a lo idéntico a sí mismo. No, no son los colores ese otro, ese intento de devenir que pretenden pensar los aristotélicos. Si tu vas tras los colores es tras su permanencia, tras su primacía, como devenir, sí, pero en un nivel más originario. Tal vez los griegos todavía no veían a 64k. Así como Pedro y todos los nuevos nativos digitales, pronto aprenderás a referirte a los colores por su código hexadecimal, podrás componer procesos de desarrollo automatizados para tus colores y hacerlos variar en sincronía con tus procesos digestivos, tal vez. Y vuelves a ser máquina, sólo que conectado ahora con el resto del mundo, por los colores, y por lo que será tu gran descubrimiento, tu salto a la fama mundial, la codificación hexadecimal de los olores. Nunca más volverás a estar solo.

sonida: Mama lay softly on the riverbed, Morrissey.

siguiente