www.lapersuasion.com -work in progress.--

time feels different. Water tastes funny. Your body just lays inside the shelves of horizontal-layered days. Information comes inside (earways) (eyeways) and you just let it come and find its place (it will)… You go on, like it’s a brand new box of cookiedays and expect nothing, as meaning is taken out of your life [...]

November 21, 2008

Síndrome de Estocolmo

Patty Hearst takes part in the April 1974 Hiberna bank raid with other SLA members.
Source: Federal Bureau of Investigation, downloaded from http://www.pbs.org/wgbh/amex/guerrilla/gallery/g_10.html

Date: April 1974

Author: Closed circuit security camera

sonida: Soft Revolution, Stars.

en: Estocolmo, robot outsiders, visual — pin2 @ 1:40 pm
November 20, 2008

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipisicing elit, sed do eiusmod tempor incididunt ut labore et dolore magna aliqua. Ut enim ad minim veniam, quis nostrud exercitation ullamco laboris nisi ut aliquip ex ea commodo consequat. Duis aute irure dolor in reprehenderit in voluptate velit esse cillum dolore eu fugiat nulla pariatur. Excepteur sint occaecat cupidatat non proident, sunt in culpa qui officia deserunt mollit anim id est laborum.

sonida: Energy, The Apples in Stereo.

en: Lorem ipsum dolor — pin2 @ 4:13 pm
November 15, 2008

la venganza de la escritura es el silencio. Ahí cuando yo no tengo nada que decir, ella lo dice todo, lo abre y en su virtualidad se muestra por completo diferente de mí. Ahí donde yo tengo que esforzarme por encontrar cada palabra y encadenarla a la anterior, y luego otra que pueda seguir a esas dos, la escritura ya las posee, y en el silencio están todas presentes, hablándome al oído para que desista, para hacerme callar. Todas las sensaciones de calidez que persigo, en bebidas, en abrigo y en el ronroneo del computador sobre mí, su abrazo azul, son mi defensa ante esa invitación de la escritura. Tengo que escribir. Tengo que defenderme de ella, tengo que buscarla, tengo que permitirle entrar en mí. Por eso es la relación, por eso no la comprendo. Utiliza la ambigüedad, su mejor arma, para penetrar en mí, para existir. A costa mía, por supuesto.

sonida: the man who sold the world, David Bowie.

en: escritura, selfwatchingfromtheoutside, tarde — pin2 @ 5:21 pm
November 14, 2008

Short distance is not itself nearness. Nor is great distance remoteness

En la relación del presenciar (Construir, habitar, pensar), cercanía y lejanía ya no son experimentados como opuestos con relación a una perspectiva sino como el emerger de algo en su distancia, donde esta distancia pertenece tanto a ese emerger como su cercanía. “Que este pensar transporte en sí la lejanía a ese lugar. [...] Desde aquí puede ser que estemos mucho más cerca de ese puente y a lo que espacía, que quien lo utiliza diariamente, como un indiferente cruzar el río”.

sonida: Navy Wives, White Rabbits

en: despensa(miento), outsiders — pin2 @ 12:48 pm
November 12, 2008

Alguien sabe del silencio.

uno no empieza por tener algo de lo que escribir y entonces escribe sobre ello. Es el proceso de escribir propiamente dicho el que permite al autor descubrir lo que quiere decir. En ocasiones lo que quiere decir es que el silencio que viene del techo es un silencio diferente, no un silencio ahogado, no el silencio de lo vacío, sino el silencio de lo que está lleno, por no decir repleto.

E. Vila-Matas, Dietario Voluble
(vía bluelephant)

sonida: we have a map of the piano, Múm.

en: escritura, outsiders, silencio — pin2 @ 1:08 am

la pregunta nunca ha sido formulada. Pocas veces he pasado siquiera de enunciar uno o dos componentes. Me pierdo. A veces, al leer descubro que esa pregunta no es mía, aunque me concierte enteramente. Pero así como comparto mi pregunta, olvido mi inquietud. Se desdibuja en formulaciones más eruditas, que incluyen sistemas, etapas y esencias (nada desechable pero ahora imposibles de conservar) y desaparezco. Tanto se desplaza la pregunta que extraño el pensamiento.

Hoy la pregunta no se refiere a mí, pero pasa por mí. Por los otros. ¿Qué hay de mí en otros, cuando preguntan mi nombre, cuando soy alguien, cuando terminan de escribir y al enviar yo soy el destinatario, resumido, reunido, planteado y esperado. O cuando, muy temprano, golpean en mi puerta? ¿Quién soy yo cuando me odian? Después de ser yo, por completo, en uno o dos instantes, es imposible reconocerme en otro. Después de una o dos palabras, es imposible reconocerme como yo. Una palmada en la espalda, que resignifica en un instante el mundo, dos o tres giros en un centro único, vuelve a ser mía tras una mirada atrás, desplazamiento infinitesimal. Y de nuevo, se diluye, en palabras que intentaban demarcar el territorio. ¿Son mis enemigas? La pregunta, cruda: ¿quién soy para los que están a mi alrededor?

sonida: dancing behind my eyelids, Múm.

November 8, 2008

el tedio, el frio

el pensamiento. El frio y el tedio. La ventana, el abismo. La escritura desaparece, cuando el espacio, invadido por lo otro, se convierte en algo. Es la nada y el vacío, que no tienen nada que ver entre sí. Dennis Hopper, con un sombrero y una gabardina, recorriendo lo que debe ser New York. O no. Sábanas rojas y aparatos de radio, la imposibilidad de la tecnología, abrazo cálido de radiación, imagen tras imagen. Una película, una videoconferencia, escritura. Una grabadora de cassette, donde Hopper canta, tecnología de hoy. Ese instante que no se puede aprehender con cámaras, blogs, escritura inmediata, abocados a la velocidad, el trineo de Schopenhauer, como esa novela. Hasta el suicidio es veloz, una caida de 6 pisos, no te deja tiempo para pensar. Quizás treinta pisos sean demasiado, quizás te arrepientas. La velocidad implica dormir con la luz apagada, nada de trenes de juguete que te acompañen. Y la cámara sigue transmitiéndolo todo, contenido sin contenido. Todo se trata de apreheneder la realidad. Lo intentaste con mundos virtuales, con libros, con música de todas las tendencias, vanguardia desbocada, cantos medievales con Dios presente en cada quinta. I know rock musicians, art dealers, attorneys. This is crazy. Es algo con el arte, pero no entenderás qué es mientras sigas tratando de usar palabras. Pero luego lo olvidas y, ¿cómo regresar? Es sólo un juguete, un portarretratos que hace muecas cuando lo mueves. Hay tanto contenido sólo ahí, sólo en el instante de pasar de una mueca a la otra, que todo el mundo te pasa de lado. Azul y amarillo. Música incidental que anuncia todo lo que va a ocurrir, sin que ninguno de los personajes lo sepa, sin que se pueda definir, acercar, intuir. La música no intuye, sabe, pero sabe de una forma tan lejana y tan cerrada que es simplemente insignificante. (para tí y para mí.) Escaleras eléctricas: azules. Todo tiene sentido cuando usas un marco, cuando lo refieres todo a ese centro, punto de fuga, el orificio de donde salió el agua del diluvio. ¿Cuándo podrás llegar a entender siquiera algo de la historia? El cerebro todavía funciona con imágeenes estáticas, no conocemos el movimiento más que como la diferencia entre dos quietudes, nada es móvil en nosotros, pero en el mundo nada está quieto. Cuerpos en movimiento y en reposo.

    Axioma I Todo cuerpo, o se mueve, o está en reposo.

    Axioma II Cada cuerpo se mueve, ya más lentamente, ya más rápidamente.

    Lema I Los cuerpos se distinguen entre sí en razón del movimiento y el reposo, de la rapidez y la lentitud, y no en razón de la substancia.

Qué será ese movimiento, o cómo, es lo que más desconocemos de la realidad. El peso de Aristurtle, la tortuga inmóvil, aún nos impide pensar. Papel de oro, más sutil que el alma, se amolda perfectamente a tu mano. Cuando coges el teléfono ya es parte tuya, aunque tu interlocutor no te deje decir nada, aunque esté en Paris, aunque pudieras cambiar toda tu existencia por ese color, por esas combinaciones, el verde del túnel del metro, el azul-morado del atardecer, de nuevo 14 pisos por encima de la relaidad, de esa bola de fuego que arde allá lejos y te recuerda tantos otros. Un atardecer es todos los atardeceres; si no nos agotan es porque reconocemos de inmediato que son tantos más que nosotros, que dejamos de luchar contra ellos. Es zen contemplar el atardecer, pero nunca lo entenderás. Satori no es para nosotros. El rayo de luz emana, lo humedece todo, y tú lo contemplas impotente, ni siquiera ellos a tu lado pueden verlo—como tú—. Todo lo absorbe, se implanta en tu retina, imposible mirarlo y luego escribir. La película sigue ahí, al frente tuyo, colores seductores y gestos indescifrables, la mujer en la ducha, el pequeño niño rubio. No es New York. Nunca fue New York. ¿Qué tan lejos estás tú de ser quien camina? ¿Qué significa estar en La Défense, cubriendo tu cabeza, listo a disparar? Coreografía de sillas, desmaterialización, haecceidad de las 5:49. (Llevas una hora escribiendo, no comprendes el tiempo.) Escaleras eléctricas: cafés. No corras después de disparar. Siempre habrá cámaras, y esa realidad que intentas capturar por medio de todos los dispositivos que posees será tu propia condena. CCTV, están ahí primero. Todo lo que no pudiste capturar ahora está tras de tí. La Dolce Vita, Cielo (Desserto) Rosso. He aquí tu dinero. Merci. (Es por la curación no por los millones de dólares que ahora te harán desaparecer.) ¿Qué tanto te tardaría hacer un diccionario de todo lo que disfrutas? Cada color, cada haecceidad, cada grado de temperatura,

-what’s wrong with you. -I’m confused.

-A bit older, a little more confused.

No hay nada más que puedas hacer, para coleccionarlo todo. Tienes que aprender a vivir, ser capaz de percibir, de atraparlo todo, speak a little louder. La realidad es todo eso que no puedes capturar con tus dispositivos, es la velocidad del viento, diferente encima y debajo del ala del avión, –está bella la vista. –como llovió, el aire está mucho más puro. Al final todo termina con un abrazo familiar, todo eso que nunca puede pasar. (No porque no lo creas, sólo porque tu marco no es suficiente, aunque lo atravieses con tu cabeza y luego lo rompas en pedazos. Siempre estará tras de tí. Ese sombrero, ese vacío. Everything’s got a good feel to it. Tienes que volverlo a hacer todo de nuevo, guarda ahora, el mundo, tus ideas, porque mañana las olvidarás. Y todo esto, el silencio, la mirada, la fascinación, la aprendiste de ella. Es su forma de estar en tu vida, de ser tu vida. Aunque nada te crea. De nuevo la música lo sabe todo y ves el gran stereo antiguo, de cinta magnética en grandes carretes girando en el fondo, el medio explicitado, su omniscencia disfrazada como escenografía para hacerte perder la pista. El sombrero. ¿Qué puedes distinguir? ¿Qué es diferente ahí adentro—el tacto, el viento, el miedo, la tragedia—qué hay que tu no hayas padecido cada vez? Cada vez. El ser se dice de todas las maneras a la vez. Eso es la escritura. Rojo, verde y gris, es una clave que puedes seguir, aunque para muchos es insignificante. Tú mismo no tendrías mucho más qué decir al respecto, más que apuntar tu dedo. It doesn’t make any sense. And it won’t work. It’s much more dangerous in a train. Y sólo es como un complicado juguete, un mecanismo de polea que tira torpemente de un cable amarrado a tu juguete, lo que está dentro de tu marco, todo el significado de la realidad. El otro juguete, el de las filminas minúsculas, no significan nada. Mira el cielo otra vez, mira esa sopa amarilla que se hace pasar por nubes, tan pesada que puedes olerla, que pesa sobre tí. Y en todo esto no hay nada que quisieras cambiar. El pasado que pesa, el futuro que temes, el presente que desaparece (quizás porque nunca ha existido, y oriente y occidente se enfrentan: unos dicen no saber nada y lo saben todo, otros dicen saberlo todo y no saben nada; tú no sabes a quién creer. Nadie cree.) Munchen. Un espejo que lo duplica todo, un arma, la música. El final no es el final, y todo es demasiado intenso como para escribirlo, ya ha pasado. Ahora hay que convertir. Todo termina en un tren. La música feliz ya no dice nada, porque la realidad es otra. (Eso lo confirma la transformación, aunque en el fondo esa guitarra sigue sonando.) Hay una especie de recorrido común, todos referidos al mítico final de La Strada. ¿Te ahorcarías tú mismo? No escribir: ahora todo es muy obvio. Pronto saldrás al frío, encontrarte con ella, compartir más silencio, no puedes decir que estés preocupado, menos ahora que todo es inminente. Inminente quiere decir que ya no lo esperas, que de alguna forma ya ocurrió, como los muertos de las películas: muertes preparadas y anunciadas por todos los medios, muertes que no importan, aunque sobre ellas repose la película. Mira cómo todo se desmorona, ya no importa. La música es ahora ridícula en su impaciencia, todo pasó, ya no temes, ya no esperas nada. Cuando lo inminente ocurre el desenlace es inútil. Quizás se rompa la trama, la unidad de acción, quizás lo único significativo sea el vacío que queda luego del climax, ese que la música se esfuerza por llenar, ahora que su omniscencia ya no importa. Todo es tan ridículo y silencioso que nadie puede soportarlo.

1. Un tren de alta velocidad (AVE) viaja durante media hora con una velocidad constante de 252 Km/h. A continuación reduce su veloci-dad hasta pararse en 14 s.
a) Describe el movimiento del AVE.
b) Calcula la aceleración en los dos intervalos de tiempo considera-dos. (Sol. 0 y -5 m/s2)
c) Representa el movimiento descrito en una gráfica de velocidad frente a tiempo.
d) ¿Cúanto tardará el hombre en morir, si tiras de su garganta sólo con la fuerza de tu historia?


An american friend from postbop on Vimeo.

Este silencio es mentira, este silencio no es cierto. Esa pausa, en la película, no está en la realidad. Las películas no tienen breaks. Ni siquiera las suyas. Es más fácil ponerle pausa a la vida, pero los efectos son más inútiles, todo es inútil. ¿Qué tal la parsimonia? Todo está hecho para que la pausa sea efectiva, para que puedas capturarlo y entenderlo, pensar. Haces símbolos, notas mentales, para meditarlo después. Pero siempre vas tras los símbolos, porque la realidad tampoco tiene pausa. Escribes como si te observaran, sin saber si te observan, y cambia tu forma de pensar, de escribir. La reflexividad de la conciencia, e ai. modernidad. La conciencia que se hace objeto de sí, conciencia para sí. ¿Cuánto no quisieras detener la clase, justo en ese momento y decir ese es el problema, las conceptualizaciones pueden hacerse después, pero si se puede completar ese problema, valdrá la pena. El problema sólo es: pienso que pienso. ¿Lo que debe seguir aquí es una disertación? ¿Una meditación? ¿Hay algo qué decir sobre esto? Podrías dejar de escribir, no habría diferencia. Imagínese que alguien aquí estuviera filmándonos. ¿Y la traducción?

Ahora es ese momento. Aunque nunca pudiste definirlo, aprehenderlo, siempre supiste que estaba ahí, que existía aunque no pudieras decir nada sobre él. Ahora lo conoces porque desapareció. Todo está disperso, como un reguero de leche que se expande ante tí, desafiante. Ya no lo puedes recuperar. Deja de escribir.

sonida: o pato, Joao Gilberto e Caetano Veloso.

November 5, 2008

The future of heat is the future of cold.

“Let X equal the quantity of all quantities of X. Let X equal the cold. It is cold in December. The months of cold equal November through February.

There are four months of cold and four of heat,

leaving four months of indeterminate temperature. In February. It snows.

In March. The lake is a lake of ice.

In September. The students come back

and the bookstores are full.

Let X equal the month of full bookstores. The number of books approaches infinity as the number of months of cold approaches four.

I will never be as cold now as I will in the future. The future of cold is infinite. The future of heat is the future of cold. The bookstores are infinite and so are never full except in September.”

{Proof}

Y a esta hora, el silencio. Restituir el silencio. No se puede restituir el silencio, no se puede el silencio. No se debe hablar de lo que no se puede hablar. No se puede hablar del silencio. No se puede buscar el silencio. Pero a esta hora, simplemente te invade. Te sientas, a su lado, con un hueco en el estómago, a punto de caer dormido. Las letras, pequeñas imágenes del mundo que se amontonan bajo tus dedos, sólo intentan hacerte perder la razón. Es lo místico, eso que comprendes menos que cualquier cosa que creas comprender, lo que más sentido tiene cuando decides callar. Y el mundo se pierde. In an exothermic reaction, such as the synthesis of ammonia or a combustion reaction, the heat released by the reaction increases the disorder of the surroundings. In some cases, the entropy of the system may decrease, as when a gaseous reactant is converted into a solid or liquid. However, provided that ∆H is large and negative, the release of energy as heat into the surroundings increasese their entropy so much that it dominates the overall change in entropy and the reaction is spontaneous. No debes preguntar entonces por qué se desvanece tu mente. Incluso aunque no alcances a comprenderlo, tus efectos exceden el mundo, en tanto que lo hacen girar sobre cada acción que realices. Incluso la negación de la acción. Incluso el silencio. Y ahora intentas unir dos palabras, esas dos que ayer brillaban, que no te dejaban dormir, que te gritaban con las voces de todos, escondido bajo las cobijas a las tres de la tarde intentando silenciar el mundo—engañado por la idea de que luego lo ibas a poder escribir mejor—, ahora lo perdiste. El pico de la creatividad. Pero tú no crees en eso. Eso es de matemáticos o físicos teóricos, tu creatividad se trata de algo diferente, aún no existe. Has recorrido un buen camino, todavía eres capaz de resistirte a la lógica, de callar, de mantener la compostura ante el ser de lo que es, entusiasmado por alguien como Blanchot—aunque no puedas pasar del primer capítulo de su libro—, inactividad, ratherness, huyendo de ideas fáciles como quien escapa de la lluvia (sin correr, apenas caminando con la mirada un poco alta para que las gotas saturen los ojos), como quien se refugia tras una ventana mientras alguien más, con el agua hasta las rodillas, se esfuerza por evitar una inundación. El agua, piensas, puede. Sabio Heráclito. Pero únicamente te persigues (te proteges) a tí mismo, únicamente evitas hablar para no traicionarte, para no avalanzarte con la confianza de quien habla y es escuchado por esos caminos torpes del filosofar. En filosofía, eres tu mayor enemigo, tu crítico más mordaz, eres tu propia mancha de café, expandiéndose, aumentando la entropía de un sistema que nunca comprenderás, que se corre en tí, autómata espiritual, [steampunk divino], lluvia sobre lima, y su silencio. Y todos los silencios, y todos los que fuiste, y todo lo que desconoces, y la nada, y tu ignorancia.

sonida: taladro.

irse


Embraer, originalmente cargada por .postbop.

en: Uncategorized — pin2 @ 8:53 pm