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noche fria luna noche luna fria. niebla. blanca noche. atardecer brisa poca lluvia. caminos. noche luna lluvia caminar negro. continuo contáctico. corazón contáctico cromático. rojo contáctico camino olvidado. cromático pensamiento. verde. luz en ojos amarillo lluvia afuera camino verde cromático atardecer. naranja. conversación. olas olvidadas terminadas. azul verde lluvia noche fria luna fria noche cielo [...]

September 28, 2008

[2me ar]

esa es link por dentro. Y eso es París.

sonida: who is Ishmael, Steve Reich.

en: esquiZO, link, mapas, outsiders — pin2 @ 6:55 pm
September 27, 2008

[bagel con salmón] divagaciones filosóficas

No entiendo el tiempo. No entiendo las palabras. No entiendo el pensamiento, ni lo que (se) trae, ni las palabras o cualquier tipo de manifestación de actividad cerebral/espiritual. No entiendo el arte, no entiendo la música, no entiendo los libros y s unidad y su diversidad o su permanencia o su desintegración permanente. No entiendo la utilidad y no entiendo la explosión sistemática del placer, o el deseo, o la voluntad, o cualquiera de las formas de hablar acerca de la substancia. No entiendo la comida. Sobra decir que no entiendo la substancia, ni la filosofía, ni lo que (se) trae la dialéctica, con su método, preciso, infalible, de clasificarlo todo. No entiendo a Hegel ni a Kant ni a Sócrates. (A ellos no los entiendo en el sentido de ¿qué se traen?) Bueno, tampoco entiendo a Spinoza o a Nietzsche o a los estoicos. No entiendo las palabras no entiendo las palabras no entiendo las palabras no entiendo las palabras. 

Entiendo algo de vivir, de estar vivo, porque todavía estoy vivo. Aunque tal vez eso es porque mis papás, y mis amigos y la gente a mi alrededor entiende algo más y me ayuda a seguir vivo, pero algo he de entender. No sólo de connatus vive el hombre. Del arte (de lo que queda de lo que no entiendo del arte) entiendo algo, porque todavía me atrae. Entiendo que está ahí para romper, para desarmar, para desestructurar; entiendo que lo único que han hecho los artistas siempre es enfrentarse a lo que no entienden, como quien desarma un juguete para ver cómo funciona y luego, incapaces de volverlo a armar como estaba (porque nunca lo entendieron), hacen con las partes otra cosa.

 

No entiendo cómo lo hacen. No entiendo el sonido, no entiendo de qué está hecho y por qué hace lo que hace. ¿Qué hace? Rompe el silencio. (Sobra decir que tampoco entiendo el silencio.) No sé a cual de las dos incomprensiones estoy más atado, al silencio o al sonido, o al ruido. No entiendo, y quizás esta es la incomprensión más grande y prolífica que padezco, la diferencia entre el ruido y el sonido. Creo que esa incomprensión la comparten algunos compositores, porque se empeñan en hacer obras con esos objetos extraños que son las triadas, a organizarlas en progresiones y a hablar de ellas en términos de funciones. (No, no entiendo la tonalidad.) 

¿Desconfío de lo que no entiendo? Claro que no. Me regocijo en ello. Lo disfruto como un chancho disfruta en su charco de porquería. Me olvido del mundo, de lo que sí entiendo (política, amor, envidia, problemas ambientales, guerra, odio, historia), me olvido de las grandes tareas que me han encomendado, me olvido de mi responsabilidad, de mi lugar en el mundo; me olvido de todo lo que se espera de mí para decir -es que no entiendo-. No entiendo el arte, dije, y por eso intento pensar en ella. Pero tampoco entiendo el pensamiento y por eso intento pensar en él. Pienso el arte como pienso el pensamiento, es decir, igual a como pienso la música y el tiempo. Como algo que no entiendo; parte por parte, siguiendo cada cable y atento a cada descarga eléctrica que recibo por mi operación imprudente, desarmo eso que me presentan a cada día como parte del mundo y de lo que puedo decir -no entiendo. 

Ojalá pudiera hacer una etimología de «entender»: en-tender, tender enfrente, disponer. Para realizar ese disponer, que siempre es el disponer algo por parte de alguien (a la mejor manera de la reina metafísica), para realizar ese disponer, decía, es necesario un poseer. Un poseer que depende de la proximidad con la cosa. Lo que no entendemos es porque no lo poseemos. (Y poseer es siempre y como parte constitutiva un ser). Entender es ser (ser como estar) en la posesión de la cosa que se tiende ahí-delante, un tender que se refiere siempre a quien entiende. Se entiende eso que se posee de tal manera que se hace constitutivo. Consecuencia: bien comprendido esto, propiamente no se entiende nada.  

Por eso el arte, la música, el tiempo y todas esas cosas que no entendemos. Se nos enfrentan como algo que nunca podemos poseer, cuya diferencia con nosotros es total e inaprehensible; de alguna manera, lo que no entendemos nos entiende a nosotros, porque al disponerse al frente nuestro, nos tiende como eso que es diferente de lo que ya es. (Sin llegar a afirmar que algo meramente “es”.) La aperturidad de la obra de arte, o del tiempo, consiste en que nos absorbe cada vez, nos hace parte constitutiva de lo que son, y nos extiende (entiende) como lo enteramente diferente. Somos lo que la obra entiende.

Doble escolio: El doble en de entender: no puede sino significar esa doble apropiación de lo que significa el entender, como la absorción de lo que es diferente para hacerse constitutivo (el primer en) y la posterior disposición de eso absorbido en el tender (segundo en). Si esto no es claro, atiéndase a la expresión en el tender, como la separación efectiva de los dos momentos. Escolio al escolio: el er final en entender no responde simplemente a la forma del infinitivo del verbo, porque llegado este punto es difícil incluso asegurar de que se trate de un verbo sin más. Ese er consiste en la forma incompleta de un nuevo en que siempre está en realización, que ocurre cada vez que el entender se hace efectivo como entienden: Esa es en realidad la única forma posible de conjugar (a falta de una palabra mejor) el entender. En el entienden, lo que absorbe y dispone es así mismo absorbido y dispuesto en el último en para convertirse en una unidad, ternaria en su interior, pero siempre expresiva de algo indivisible. El entender, terminado en un en incompleto, se convierte a través del entienden en lo que los antiguos ya habían denominado ENTENDIMIENTO. Pero yo no entiendo el entendimiento.

imágenes tomadas del Flickr de EYEBEAM para la exposición Unthetered: a sculpture garden of readymades:

1. Paul DeMarinis, Hypnica I, 2007
2. Sascha Pohflepp, Buttons, 2006
3. Michel de Broin, Dead Star, 2008

sonida: fork tattering.

September 16, 2008

{1} y {2} [naked city]

vuelvo a la escritura intempestiva. Vuelvo a dejarme absorber, a perderme en el café, a olvidar el mundo. Una vez más intento abandonarlo todo, perder el mundo, perder el presente, y con ellos perder el desencanto, el tedio, el vacío total que se derrama a mi alrededor cada vez que intento fijar la mirada en algo. Estoy erguido en mi lugar, sólo mis manos se mueven, intento ser cada una de las personas que están a mi alrededor, intento apropiarme de sus odios y sus placeres, excitarme sin vergüenza con cada párrafo que leen, con cada sorbo del café horrible que venden en la universidad. Me hago sus mismas preguntas, no las mías, sino las que los mantienen en vilo, a cada uno, incluso aunque no lo sepan, aunque vivan la vida tonta y descerebrada del universitario promedio, saturada de chismes, desgarrada en su vacío, pero ciega al mundo; habito con ellos ese mundo, lo hago mío, me convierto en un narcisista más. Y todo es pura emoción. Transversalidad de sentimientos, ¿cómo más podría sentir algo si ya no soy yo mismo? Casi no soporto el volumen de la música en los audífonos, me ciega, inseparable de los estímulos visuales, relaciono por completo cada sonido con cada imagen, aunque en principio no tengan ninguna relación. Los colores, la música, el ruido, el café. La gente que se sienta en mi mesa, están tan cerca, estoy entre ellos, pero de alguna manera no estoy ahí, me he disuelto por completo en cada uno he perdido toda materialidad, toda permanencia. Y no soy yo mismo quien lo comprueba (¿cómo podría?) sino la indiferencia de los demás ante el espacio que debería ocupar. Es curioso que lo que más conserve ahora sea el lenguaje, con sintaxis completa, con frases que, al menos en su construcción, tienen sentido. Muchas conclusiones cartesianas se desprenderían. Lo niego todo, sin embargo, todo lo que quieran achacarme. Escribo con una furia que Descartes no conoce, con un desprecio que asustaría a Bergson, (pues incluso es desprecio por él mismo), desprecio por una, dos, tres, cuatro mujeres y un hombre que se han sentado en mi mesa, que me miran de vez en cuando, como si hubiera sido yo quien hubiera invadido su espacio. Yo, que no existo. 

***

Naked City, free nowave punk, música inefable. No es suficiente con decir que efectivamente rompen la temporalidad sin recurrir a artefactos más complejos que el sonido puro, que el espacio se satura cada vez más con distorsiones y feedback, un beat inexacto, inconsecuente, que sólo define el comienzo cada vez nuevo de cada parte cada vez nueva, de cada acorde. Si aumenta la intensidad, si cada vez el espacio se reduce más a lo que la distorsión permite, es únicamente porque ese mismo espacio se dilata, porque el único espacio que existe es el de esa distorsion expansiva: multiplicación fractal de las ondas sonoras, amplificación de cada una de las ondas hasta que se convierte cada una en un universo independiente. Así, cuando aparecen los gritos, desgarrados y brutales, no hay qué preguntar quién grita, por quién doblan las campanas, porque no doblan por tí o por mí, no doblan por nadie, son puras consecuencias, resonancia de la resonancia, amplificación desmedida de décadas y décadas de silencio contenido. Quien grita es la voz, esa que ha sido tantas veces transformada, entrenada, adiestrada para alcanzar registros, efectos y giros que sean agradables al oido de la policía musical. Grita la música contenida, como puro efecto de su resonancia sobre sí misma, como burla frente a las ambiciones infantiles de los dispositivos de catarsis en la ópera. Es sonido.

sonida: Leng Tch’e, Naked City.

September 15, 2008

sí, soy una niña

para el concurso de seventeen donde regalan un uglydoll.

Quisiera tener

 a Peaco en mis brazos. Él es lo mejor!!! se parece mucho a mí, es mi par

eja perfecta. Los

 dos somos tímidos, pero por dentro somos muy explosivos, y a los dos nos encanta bailar. 

Me encantan sus tres ojos, tiene mucho est

ilo pero además permiten verlo al interior. Con Peaco a mi lado nada volver

ía a ser como antes. Me encanta!! 

También me gusta mucho Ice-Bat. No nos parecemos, él es frio y azul, pero me gusta, no hay nadie
 como él. Además tiene alas, y le gusta estar de cabezas. (a mi también me gusta estar de cabezas sie
mpre).

Me identifico por c
ompleto con los uglydolls, hay que saber comprender dónde está la belleza
 de lo feo, es mucho mejor que sólo guiarse por lo superficial. En fin, es
 agradable saber que hay alguien que me entiende.

en: devenires, girlie, ugly — pin2 @ 7:25 pm
September 12, 2008

BELLE & SEBASTIAN: Tigermilk


BELLE & SEBASTIAN: Tigermilk, originalmente cargada por Christoph!.

en: Uncategorized — pin2 @ 2:10 pm
September 11, 2008

fox in the snow

Fox in the snow, where do you go
To find something you can eat? 
Cause the word out on the street is you are starving
Dont let yourself grow hungry now
Dont let yourself grow cold
Fox in the snow

Fox in the snow, Belle & Sebastian

“i remember the smell of the pines and the sleeping on the mattresses of beech leaves in the woodcutter’s huts and the skiing through the forest following the tracks fo hares and of foxes. In the high mountains above the tree line I remember following the track of a fox until I came in sight of him and watching him stand with his right forefoot raised and then go carefully to stop and then pounce, and the whiteness and the clutter of a ptarmigan bursting out of the snow and flying away and over the ridge.

I remember all the kinds of snow that the wind could make and their different tracheries when you were on skis. Then there were the blizzards when you were in the high Alpine hut and the strange world that they would make where we had to make our route as carefully as though we had never seen the country.”

A Moveable Feast, Ernest Hemingway

sonida: territory, Chairlift.

en: nieve, outsiders — pin2 @ 11:15 am
September 10, 2008

The Well-Tempered Clavier


The Well-Tempered Clavier, originalmente cargada por .postbop.

Wanda Landowska

en: Uncategorized — pin2 @ 1:05 pm
September 9, 2008

[el tedio]

rompí todas mis expectativas, acabé con mis sueños, negué mis planes. Me rehusé sistemáticamente a establecer cualquier tipo de proyección, de pensar en términos de deseos y objetivos que enfocaran mis acciones hacia un fin idealizado, desarticulé paso por paso cualquier clase de plan a futuro, five-year plan, que pudiera plantearse y que me involucrara, por encima de mí mismo. Todo esto por medio de reflexión intensa, de racionalismo punto por punto, contemplando cada encadenamiento lógico y rompiéndolo con su negación aun más lógica; negué mi pasado, mi futuro, mis proyecciones, incluso me negué a consumir cualquier tipo de contenido en donde se privilegiara esta forma teleológica de pensamiento. Mi vida, es ahora, decía, y no lo que yo idealice de ella, no es ese plan inexistente que organiza toda mi experiencia actual como medios para un fin que no es más que una fantasía; no voy a gastar mis esfuerzos y energía en un relato del que no tengo la más mínima certeza y que puede convertirse en mi condena. Desde la tonalidad hasta la narración, desde la lógica formal hasta el materialismo histórico, rechacé todo lo que estableciera un recorrido predeterminado para mi vida, fuera yo el centro o no. Tanto me daba si tal o tal filosofía situaba mis desiciones por encima del mundo, organizando la historia desde mi perspectiva, como si negaba por completo mi capacidad de acción sumiéndome dentro de un proceso histórico en el que yo sólo sería producto, cualquier alusión a un encadenamiento lógico-causal en los acontecimientos de mi vida se me hacía repugnante y lo leía con desprecio, para refutarlo punto por punto, con indefectible furia, defendiendo el ahora, el acontecimiento puro, la aparición de la verdad, el ser. El deseo, afirmaba, no es de algo que carezco, es lo que me mueve y lo que me produce cada vez, es lo que hago en cada momento, no se trata de apropiación sino de producción, soy el deseo, deseo de deseo.

Ahora estoy aburrido. Estoy, podría decirse, alienado, en un mundo organizado exclusivamente con todos los sistemas que yo negué, sin posibilidad de comprender mi situación, mis recorridos y mis posibilidades. De mí se espera en el mundo que actúe según todo eso que he refutado, que tenga un plan, un ideal, deseos, sueños. Ahora no tengo nada de eso, me enfrento a cada situación con la expectativa de el instante, despreciando cualquier resultado o proyecto. Y todo está vacío. El mundo no funciona en presente, la realidad desnuda no tiene esa riqueza que esperaba descubrir al negar mis expectativas, cada lugar tiene menos realidad, cada vez menos significado, a medida que yo niego eso que comprendo como proyecciones. Ya puedo leer libros sin pensar en el final, pero entonces nada me sorprende, todo viene dado, el impacto de la sorpresa, de la causalidad, de la necesidad de los acontecimientos o de los argumentos que los autores se han esforzado por construir (de esa forma artificial y engañosa, diría antes), se me hace insignificante, pero descubro que no se han esforzado por llenar esos libros de la realidad que busco, y que de hecho no la han visto porque quizás no existe. El mundo es aburrido, los libros son aburridos, las imágenes, a menos que logre disociarlas por completo de mí mismo y perderme en ellas sin ningún pensamiento, son aburridas, pobres, sosas. Y es que me da lo mismo si gano o pierdo, si tengo o no tengo, si me llaman o no, si mencionan mi nombre. Todo es inmediatez, nada tiene efectos sobre el futuro y nada responde a ningún esfuerzo, luego no necesito hacer nada, el mundo no depende de mí, estoy disociado de él por completo. Del mundo no queda nada si yo decido no actuar sobre él, y lo decido porque sé que aunque actúe no habrá diferencia. Miro ahora la ventana a mi lado. La caída no es muy larga, pero si llevo hasta el extremo mis razonamientos, no hay relación entre la altura y una muerte posible, tanto da si me tiro o no. Y tanto da, si muero, quedo cuadrapléjico, o si salgo volando por la ventana, me elevo por encima de los edificios y recorro la ciudad desde el cielo, desde ese lugar privilegiado, donde todo es bello. Acercarse y alejarse, encontrar las diferencias, lo que se pierde en el acercamiento, lo que se pierde en la distancia, lo que se pierde al mirar y al dejar de hacerlo, todo lo significante es lo ausente, lo que me interesa es exclusivamente lo que se pierde, pero como se pierde no puedo tenerlo, no puedo verlo, no puedo disfrutarlo; me aburro.

sonida: canción, autor.

en: despensa(miento), escritura, esquiZO, tedio — pin2 @ 12:28 pm
September 8, 2008


cl from postbop on Vimeo.

en: computer, luciérnagas, visual — pin2 @ 9:52 pm

[link]

en: outsiders — pin2 @ 1:22 am
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