reposo, de nuevo, absoluto reposo. Diferente esta vez, que todo se calme, que haya silencio, por un minuto. Que la salida es apenas la entrada de otra cosa, que el final se puede extender hasta necesitar de otro final. Que hay que entender. Imaginar, como antes, tres círculos y decir, sin temor a equivocarse, que [...]
y llega esta hora de la noche , cuando me siento a escribir, y todo desaparece. El dolor de cabeza, el cansancio y la apatía surgen de nuevo; pesados, grises e inevitables giros que parecen ser cada vez más de base que todo lo demás. Así, todo ocurre entre los breves momentos de lucidez, cuando la bruma se despeja y es posible atrapar algo de tantas ideas que se ven pasar allá, a lo lejos. Es fácil romperse. Es fácil, también, encontrar algo que valga la pena, pero es más fácil olvidarlo. Todo es cuestión de saber en qué punto ubicar el “yo” y qué tanto alejarse de ese punto, rodearlo y actuar a su alrededor. Egoismo tangencial.
sonida: past in present, Feist.
Cuando puede con eso: tomar distancia, es cuando escribes mejor, creo. Uno se desprende de lo que es innecesario. Es como si se acometiera una otredad dentro de la otredad.
¡Salute!
Cuando puedes…
(se me fue la s, antes).