www.lapersuasion.com -work in progress.--

no sé nada sobre mí. No sé qué, quién o cómo soy. No puedo dibujar un esquema básico de lo que me conforma, más que decir que soy, como lo he dicho tantas veces antes, un no-lugar de paso para las ideas. No sé si en realidad no soy nada, o simplemente no lo comprendo, [...]

May 27, 2008

trirreme crepuscular

en todos los seres hay que distinguir tres elementos, que son los que permiten adquirir la ciencia de estos mismos seres: ella misma, la ciencia, es un cuarto elemento; en quinto lugar hay que poner el objeto, verdaderamente conocible y real. El primer elemento es el nombre; el segundo es la definición; el tercero es la imagen; el cuarto, la ciencia. Pongamos un ejemplo para que se comprenda mi pensamiento y que sirva para aplicarlo a todo. «Círculo» es la expresión de una cosa, cuyo nombre es este mismo que acabo de pronunciar. En segundo lugar, su definición, compuesta de nombres y verbos: aquello cuyos extremos equidistan perfectamente del centro. Esta es la definición de lo que se llama redondo, círculo, circunferencia. En tercer lugar está el dibujo que se traza y se borra, la forma que se delinea en forma circular y que es perecedera. En cambio, el círculo en sí, al que referimos todas estas representaciones, no experimenta nada semejante a esto, pues es totalmente distinto. En cuarto lugar está la ciencia, la intelección, la opinión verdadera, relativas a estos objetos: esas cosas constituyen una clase única y no residen ni en los sonidos proferidos ni en las figuras materiales, sino en las almas. De donde resulta evidente que se distinguen tanto del círculo real como de los tres modos que he dicho. De entre estos elementos, la inteligencia es la que, por afinidad y semejanza, está más cerca del quinto elemento; los otros se alejan más de este. Las mismas distinciones podrían hacerse respecto de las figuras, rectas o circulares, así como respecto de los colores, de lo bueno, de lo bello, de lo justo, de un cuerpo cualquiera, fabricado artificialmente o natural, del fuego, del agua y de todas las cosas semejantes, de toda especie de seres vivos, de las cualidades del alma y de las acciones y pasiones de toda clase. Si alguien no llega a captar, de cualquier manera, las cuatro representaciones de estos objetos, no obtendrá nunca una perfecta ciencia del quinto elemento. Por otra parte, todo esto expresa tanto la cualidad como el ser de cada cosa, por medio de este débil auxiliar que son las palabras; por eso, ningún hombre razonable se arriesgará a confiar sus pensamientos a este vehículo, y mucho menos cuando este queda fijo, como ocurre con los caracteres escritos. Y hay aún una cosa que hay que entender bien. Todo círculo concreto, dibujado o hecho con el torno, está lleno del elemento contrario al quinto: en todas sus partes, en efecto, limita con la línea recta, mientras que el círculo en sí, decimos nosotros, no contiene ni poco ni mucho la naturaleza opuesta a la suya. El nombre, decimos, no tiene en ninguna parte fijeza. ¿Quién nos impide llamar recto a lo que llamamos circular o circular a lo que llamamos recto? El valor significativo no será menos fijo cuando se haya-,hecho esta transformación y se haya modificado el nombre. Otro tanto diremos de la definición, puesto que ella se compone de nombres y de verbos: no tiene nada que sea suficientemente firme. Y hay mil razones para demostrar la oscuridad de estos cuatro elementos. La principal de ellas es la que dábamos un poco más arriba, a saber, que de los dos principios, la esencia y la cualidad, el alma busca el conocimiento, no de la cualidad, sino de la esencia. Pues bien: ella no busca que estos cuatro modos le presenten esto en los razonamientos o en los hechos, ya que la expresión y la manifestación que ellos nos dan es siempre fácilmente refutada por los sentidos, lo cual coloca al hombre, por así decirlo, ante un paso sin salida y lo llena de incertidumbre.

carta VII.Platón

ser un trirreme. Ser un círculo, limitar con todo. Ser un trirreme pero responder a otro nombre, a tantos nombres. También quisiera evitarlo, quisiera ser idéntico a mí mismo. No es tan fácil, nada es tan fácil. Ser un trirreme, por móvil, por veloz, porque escapa lo fijo. Ser un trirreme a las 3 y cuarto, crucero en altamar. Ser un trirreme crepuscular, entrando en la bahía, las armas listas para atacar. volver la mirada, sentir el sol y su juicio implacable. Tantos trirremes, tantas palabras, nada es uno. Volver luego sobre mí mismo (trirreme o doble amante de cyborgs) y descubrir que ya me he movido, que no permanezco. Nada es fijo. Olvidar las palabras, olvidar la escritura, pensar en un círculo, en el quinto elemento. Un círculo que no es línea, un círculo que no es palabras (pensar en un círculo sin palabras, pensar sin palabras, pensar, círculo). Círculo crepuscular que limita con dos trirremes (porque son cyborg). CyBorg(e)s: al sur, a través de un laberinto de código sobre iteraciones infinitas del presente y despertar siendo un tigre, visto a través del espejo de la webcam. ¿Qué esperar del presente, cuando es tan móvil? Quizás respuestas, como las de Aristóteles, empacadas al vacío, siempre en camino a su propia destrucción. Hay que reconocer que Platón le deja más espacio al pensamiento, ojalá confiara más en lo móvil, claro, dejaría de ser Platón. Pero nos entenderíamos. No esperar nada. Un círculo que es también trirreme, un trirreme que soy yo cada vez que quiero escapar, un tigre que se escapa siempre antes que yo, dejándome solo. Intento apropiarme de una frase, decirla como si fuera mía. Estábamos entonces en verano y los navíos se hacían a la mar. Esa se me escapa, pero creo que yo también me haría a la mar, o quizás por eso se me escapa, debe haber algo fijo para que los navíos puedan hacerse a la mar sin mi, y aquí no hay nada fijo. Lentamente abro los ojos, descubro un tubo de vacío, vacío dentro de mí. A ese vacío, estoy seguro, me dirijo cuando el mundo se expande lo suficiente. Como un corazón que palpita, el mundo oscila entre expansión total y compresión máxima, movimiento producido por la autoconciencia. Con esto, los navíos se hicieron a la vela y no me fue ya posible embarcarme, con esto quedé absolutamente inmóvil, lejos de las velocidades, me convertía en Platón. Yo miraba hacia fuera, como un pájaro que desea volar de su jaula, y él tramaba el medio de apaciguarme. El mundo luego se cerraba de nuevo y me encontraba en un gimnasio con otros tres hombres narcotomizados, nos miramos las caras, leyendo las líneas del mundo en un mechón de pelo que tomaba una curva particular. Salir del nicho 69 es como embarcarse en otro yo, en un trirreme crepuscular que no tiene salida, que se adelanta a la expansión de la mente para superar la atracción que se producirá cuando empiece a comprimirse, para dejar de ser yo. En adelante, pues, habité fuera de la acrópolis, entre los mercenarios. Recibí entonces varias visitas, entre otras la de algunos servidores atenienses, compatriotas míos. Ellos me hicieron saber que corrían calumnias sobre mi persona entre los peltastas y que algunos habían proferido amenazas de muerte contra mí si llegaban a cogerme. Imaginé, pues, para salvarme, el medio siguiente: hice saber a Arquitas y a mis otros amigos de Tarento la situación en que me encontraba. Estos, encubiertos en una embajada que partía de su país, enviaron un navío con treinta remos con uno de entre ellos, Lamisco, quien, apenas llegado, fue a interceder por mí ante Dionisio; le dijo que yo deseaba partir y le rogó que no se opusiera a ello. Dionisio dio su consentimiento, y me despidió, pagándome los gastos del camino. En cuanto a los bienes de Dión, yo no reclamé ni la más pequeña parte de ellos, y no se me dio nada de ellos tampoco.

sonida: white winter, Fleet Foxes.

en: esquiZO, hastío, outsiders, rain, soultripping — pin2 @ 12:24 am

3 Responses to “trirreme crepuscular”

  1. film x says:

    Pin2, volveré para comentar. Sólo quiero decir que suelo estar aquí y que hoy, después de un extenuadísmo día, antes de descansar vine a esta inmanente zona y que sí, vuelvo…

    Salute.

  2. pin2 says:

    salute rain, ojalá vuelvas siempre, y que lo disfrutes.

  3. Rain says:

    Un trirreme inquieto, iconoclasta, llevándose por delante toda señal metafísica, ¿existirá? ¿o ya no sería trirreme?

Leave a Reply