esa noche, con rain, desfenestrando androides. Saltando sobre el tiempo, sin saber siquiera cómo llegamos ahí. Yo manipulaba sonidos, les daba la vuelta y trataba de confundirme con ellos, trataba de entenderlos, tomar para mi esa tranquilidad de existir sólo durante unos segundos, de negarse ser grabados, de existir cada vez, cada vez. Rain esperaba una nave intergaláctica que yo nunca pude ver, preocupado como estaba por permanecer despierto, por seguir cada sonido. Ella era Valerie, (ella es todas, siempre), yo no pude ser Pollock, no pude ser los sonidos, pero pude ser rain; leyéndola, pude dejar de ser yo. Después, casi puedo ser Jim, Shanghai Jim. Aprendí una palabra nueva, bomba atómica: es una luz muy brillante, casi como otro sol, como si Dios tomara una fotografía. Casí fui Jim, abrazando un Zero, saludando al piloto del Mustang mientras volaba rasante, viendo los bombardeos por la ventana, gritando algo en japonés para salvar a los míos, kamikazes que se convertían en bolas de fuego, yo cantaba aleluya, siempre a punto de enloquecer. Quién sabe dónde estaba rain mientras yo me arrastraba por el pantano, mientras recorría las casas en mi bicicleta o exploraba otro Mitsubishi Zero estrellado. Quién sabe dónde está rain, que escribe el mundo en cada cuento de dos líneas, que es Valerie y Billie, que es negra y blanca al sur de la frontera, que un día es animal de bestiario y luego quizás acompaña a un cyborg a cenar. Con Margo Guryan, otra vez la cantata de Bach, pasando sobre husos horarios inexistentes, hace tanto anulados por la fibra óptica, perdemos nuestros husos corporales, nuestras fronteras, nuestra identidad. Por el futurismo, por la red, por un androide que siempre nos llama, uniendo esas tormentas de bits y recuerdos de otras vidas para descubrir que la segunda vida es la otra, que sónicamente somos uno.
As Jim stood by the wire, tracing the course of the canal through the narrow valley, an American bomber swept across the camp. For a moment, reflected from the underside of its silver wings, a pale light raced like a wraith between the nettles and stunted willows. While Yang drove uneasily back to Amherst Avenue, annoyed in some way by the visit to Lunghua, Jim thought of the last weeks of the war. Toward the end, everything had become a little muddled. He had been starving and perhaps had gone slightly mad. Yet he knew that he had seen the flash of the atom bomb at Nagasaki even across the four hundred miles of the China Sea. More important, he had seen the start of World War III, and realized that it was taking place around him
j.g ballard. empire of the sun
sonida: someone i know, Margo Guryan.
¡Sónico, amigo nacido en estas redes neurales!
Me asombro por estos encuentros, estas concatenaciones que nos acercan, escribiendo, escuchando música…
Y con ese párrafo final cerrando el relato donde ese aliento épico y apocalíptico de explosiones prefiguradas aparece, una vez más me asiento en estas inmanencias.
Grax pin2 (así la ubicuidad se reafirma blogueando.)
Jumping over the time.
rain. eres de todos los colores.
no confundirse, el de la foto es un Mitsubishi Zero, no un P-51.