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gracias manu.
sonida: gatekeeper, Feist.
hmmmmmmm si, algo así. Después de encontrarlo, casi tal y como lo querías dibujar, te preguntas ¿Cómo te enfrentas a los giros bruscos en de tus líneas? ¿Y si los estabas esperando, los reconoces cuando llegan? ¿Reconoces tus modificaciones como propias y las relacionas con lo que a través de imágenes y textos escapadizos escribes/se escribe de tí? ¿Serías capaz de reconocer tu reflejo en el agua, de saberte reflejado, en un dibujo aún más nítido de lo que eres realmente?
Más allá de reconocimientos y abandonos blanchotianos, creo que en tu caso, así como te manifiestas y vives entre las condiciones que se imponen, decir Yo es simplemente mentir. Avanzas cuando reconoces la exterioridad de tus actos, la imposibilidad de percepción absoluta sobre las cadenas de consecuencias, cuando reconoces que las líneas te hacen, que tú no sabes dibujar. Mientes cuando lo refieres todo a un yo que las preexiste. Es verdad que también mientes cuando, de esta manera, te ocultas tras ideas complejas para explorar algo que no consideras tu propio inconsciente ni algo así, pero reconoces que sólo a la manera de una escritura impersonal puedes acercarte a lo que te intranquiliza. Puedes vivir de proyecciones, te hemos concedido eso, no sin largas discusiones (el vino, la media luz, la música desconocida), te hemos concedido algo así como un umbral de control sobre lo que puedes mover hacia adelante, o más bien, permitir que sea movido, pero te equivocas, y lo sabes, al llamar alguna de esas situaciones un acto de tu voluntad. Estás en un punto claro y seguro cuando rechazas y reconoces la ingenuidad y complacencia en aquellos que pretenden diseñar un modelo a partir de atributos de perfección y justicia, y luego intentar vivir de acuerdo con él, como si fuera suficiente admitir lo incompleto de tu ser para permitir la destrucción de la subjetividad. Tú sabes que es el silencio, la observación, la serenidad, lo que te llevará a entender algo. Y mira, eso es todo, tu tiempo se acabó, ya es hora, sabes que te juzgan, que donde estés te juzgan como si fueras el origen de tus actos y no puedes evitarlo, y habrá un momento en el que no te perdonarán otra. Como si fueras tú mismo…
t v cello (1975)
“la máquina musical es lo que ocupa el plano de consistencia sonoro, la máquina musical que se define abstractamente como la desterritorialización sonora, puedo entonces decir que esa es la máquina abstracta de música; la máquina abstracta, es el conjunto de procesos de desterritorialización sonora. Se pueden muy bien concebir mutaciones de la máquina tales que sus diferentes elementos cambian completamente de relación.”
devenir–mujer, agenciamiento maquínico, tecnoerotismo, steampunk music. desplazamiento de la fascinación, nueva sacralización de la tecnología. el agenciamiento mujer-máquina no está completo hasta no pasar por los que se forman entre cello y televisores, o entre la mujer y su imagen, o entre la música, la grabación, y los ruidos del cello. se necesita primero la desterritorialización del televisor que muestra su propia condición, que se vuelve brasier, que se vuelve censura, soporte del instrumento. la desacralización del cello, del escenario, de la intérprete topless, su propia desterritorialización, su propio devenir-mujer: desplazar el erotismo de su cuerpo a la máquina destruye su propia molaridad, la libera del papel molar de objeto erótico al que la remite la bipolaridad de los sexos. el agenciamiento se realiza en diferentes estratos, sonoros, visuales y performáticos: el ritornelo se forma como loop y feedback, repetición a través de los televisores de lo que toca el hombre en otro cello (que no deviene, que no deja de ser un virtuoso molar en smoking), pasando a través de la mujer [según otra versión de la obra]. se desterritorializa el sonido, deviene andrógino de nuevo con la desterritorialización por parte de las máquina, máquina musical concreta como agenciamiento steampunk performático, la tecnología no produce el sonido sino que interfiere con su producción y la reinventa transformando (y destruyendo) las relaciones intérprete, instrumento y obra.
sonida: in the future when all’s well, Morrisey.