serie micasa
Il pleure dans mon coeur
Comme il pleut sur la ville;
Quelle est cette langueur
Qui pénetre mon coeur?
O bruit doux de la pluie
Par terre et sur els toits!
Pour un coeur qui s’ennuie
O le chant de la pluie!
Il pleure sans raison
Dans ce coeur qui écoeure
Quoi! nulle trahison? …
Ce deuil est sans raison.
C’est bien la pire peine
De ne savoir pourquoi
Sans amour et sans haine
Mon coeur a tant de peine!
Ariettes oubliées, Paul Verlaine
¿quién podría decir que hay continuidad en la conciencia? ¿Qué clase de líneas podrían constituir algo para que fuera permanente, para que las decisiones se mantuvieran, para que la identidad, esa imposible reunión de casualidades, pudiera subsistir en el tiempo inmediato? ¿Y qué decir de las decisiones? No se me ocurre un problema filosófico más importante que el de comprender cómo es posible llamar yo a tan impersistente evento, sobre todo cuando nos afecta su destrucción desde niveles tan básicos. Una comprensión de la esencial inexistencia de la conciencia, del yo, de la identidad, podría explicar de hecho las conflictivas relaciones entre los afectos, las conexiones inesperadas entre diferentes niveles de la realidad, incluyendo esa relación extraña entre el clima y los estados de ánimo. Desplazamientos entre los estratos interiores podrían revelar discontinuidades que se resolverían en la conexión interpersonal, constituyendo personas de personas, verdaderos organismos plurales hechos a partir de afectos localizados en manifestaciones inmediatas, e.g sujetos. Y si el sueño fuera entonces momento de intercambio de afectos, de circunstancias que harían seres cada vez distintos conformados a partir de repeticiones infinitas, de copia y préstamo de códigos afectivos, sobre los que intentamos teorizar, podríamos comprender, por ejemplo, los problemas referidos a las expectativas, la memoria, la inteligencia y el amor. La escritura, entonces, sería el medio por el cual lo que está confundido adquiere cierta opacidad para diferenciarse, y luego volver a traducirse y seguir fluyendo. El asunto de la traducción está aquí en todos los niveles, y se explica por la cantidad de energía perdida por la información al cambiar de medio, ya sea traducción de lenguaje, de estado, de intensidad o de dimensión. La opacidad que produce la escritura no es nunca la de la división de lo uno en lo múltiple ni el despliegue de la mónada, sino un proceso más que ocurre en medio del movimiento y de los flujos del mundo. Las ideas son primero luz, luego opacidad y de nuevo pura luz en un proceso que no se detiene, a menos que sean atraídas por un agujero negro (poder, o estupidez o inmovilidad) en donde desaparecen.
sonida: Rear Moth, Psapp.
“earlier in my life there seemed to be unlimited possibilities, but my mind was closed. Now, years later and with an open mind, possibilities no longer interest me. I seem content to be continually rearranging the same furniture in the same room. My concern at times is nothing more than establishing a series of practical conditions that will enable me to work. For years I said if I could only find a comfortable chair I would rival Mozart.
My teacher Stefan Wolpe was a Marxist and he felt my music was too esoteric at the time. And he had his studio on a proletarian street, on Fourteenth Street and Sixth Avenue. . . . He was on the second floor and we were looking out the window, and he said, “What about the man on the street?” At that moment . . . Jackson Pollock was crossing the street. The crazy artist of my generation was crossing the street at that moment. If a man teaches composition in a university, how can he not be a composer? He has worked hard, learned his craft. Ergo, he is a composer. A professional. Like a doctor. But there is that doctor who opens you up, does exactly the right thing, closes you up—and you die. He failed to take the chance that might have saved you. Art is a crucial, dangerous operation we perform on ourselves. Unless we take a chance, we die in art. Polyphony sucks.
música: art of the statesmás: the new yorker
sonida: Paraoh’s Dance, Miles Davis.
and if I was a tree growing tall and greeen
All I’d want is you to shade me and be my leaves