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desintegrarse. Romper la permanencia, romper el espacio, integrarse al mundo. Estar sentado, observar la composición del mundo a sólo unos metros, sentir el peso en una espalda ajena, una espalda de nadie, sentir el peso del mundo como cantidad discreta, como elemento conceptual (que no permite más interacción más que la de su propia existencia [...]

November 10, 2007

mientras caminas…


es más o es menos, o es un poco diferente. Mas no siempre es lo mismo. Te guías bajo los mismos presupuestos, improvisas según tus patrones básicos y el riesgo se minimiza. Encontrar el significado de tantas cosas en un solo lugar lleva inevitablemente a conclusiones tan falsas como ciertas. En una vida tan fragmentada como la tuya, como la mía, cuando encuentras una conexión entre dos cosas inmediatamente tiendes a buscarle sentido, así de inusual es. (Auster). ¿Pero, y el sentido? ¿Qué pasa con la dirección invariable de los flujos? Bueno, desde luego no es invariable, de hecho ni siquiera se podría decir que tienes dirección, es más, ¿Cuáles flujos? Bueno bueno, no es para tanto, los flujos si están, es sólo que estamos tan atravesados por ellos, nos definen y nos cambian tantas veces que inevitablemente dejamos de percibirlos, nos pensamos a nosotros mismos como si fueramos el centro, cuando somos, a lo sumo, un reflejo casual en el espejo de alguien. Recogiste todo lo que quedaba y te subiste al bus, luego de tomar un café. Tienes formas muy diferentes de percibir el tiempo, pero todas son dolorosas, todas se inscriben en la carne. El tiempo vivido se vive en la carne, pues la mente no tiene tiempo, la mente es inmediatez. ¿Te preocupa todavía la distancia? El tiempo también se mide en el agotamiento de tu espalda, que te obliga a cambiar de posición de vez en cuando mientras escribes. La mente no cambiará de posición porque sólo es un lugar, en tanto que apertura, en donde las demás cosas se sitúan. Cambiar la posición de las cosas en la  mente es pensar. Pensar mientras caminas es desafiar al tiempo. Decides, entonces, caminar. Ahora temes olvidar algo del pasado, Aquarela que ya no pesa la melancolía, puedes recordar para saber que no recuerdas, puedes recordar el olvido y olvidar el olvido, pero todos estos son juegos con la memoria (horizonte de comprensión de la vida, sin duda), que no modifican el pasado: si olvidaste algo en el pasado, lo recuperarás; el pasado se proyecta. Cambia de nuevo de posición, tu espalda no aguanta. También puedes medir el tiempo en las nubes, en el cielo: cada vez está más cerca el aguacero. ¿Ver llover? Cosas del pasado. El pasado se proyecta. ¡No temas! El tiempo se mide en la escritura, y cuando dejas de escribir, se acabó el tiempo.

sonida: enviera, la red.

en: relatos, selfwatchingfromtheoutside, visual — pin2 @ 2:37 pm

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