Julio 13 de 2007
Aparece pintada una escultura de bronce del artista Fernando Botero expuesta en Milán (Italia)
El escultor y pintor colombiano consideró el hecho un “ataque” a su actividad y un “gesto incivil”.
“Es inadmisible, un ataque a mi persona como artista, [...]
enfrentarme de nuevo a la escritura, aunque no tengo ganas/razones para escribir. Enfrentarme por necesidad, por atracción incomprensible de las palabras, por enfocar los flujos en un polo al menos definido, al menos enmarcado dentro de una sola corriente aparente que les permita proyectarse, permanecer y romper algo. Romper. Una revisión rápida de textos pasados me enfrenta conmigo mismo. Enfrentamientos con personas rápidas me enfrenta con mi pasado, sin textos. Enfrentamientos conmigo mismo me enfrentan al mundo. Las posiciones nunca son estables, los flancos siempre descubiertos. Siempre llevo las de perder. Atesoro los dos temas sobre los que quiero escribir, con la sensación de que no están completos en mi cabeza para redactarlos, pero luchan y se retuercen por escapar, por ser dichos. 1. Atesoro (vuelve esa palabreja) los momentos y situaciones que me han causado dolor, tal vez por conservar alguna especie de honor o dignidad, que no deje pasar el dolor en vano, no lo comprendo todavía. 2. Siempre pintan el Connatus como un deseo y una voluntad positiva de vivir. Hasta donde me acuerdo del curso de Spinoza, el Connatus es sólo la fuerza para conservar el estado actual, casi como la inercia, pero no sé de dónde sale esa connotación feliz y positiva que la recorre. El Connatus, entendido únicamente como permanecer en su ser de algo, se me aparece como una de las cosas más terribles que pueda concebirse. Negación de los flujos, de las salidas, del cambio, de la diferencia, del fin y de la muerte. Tal vez el concepto tenga alguna forma de evitar estas connotaciones y convertirse en la alegría de vivir con que la he leído, tal vez yo lo entendí mal, por eso está aquí sólo como anotación. Esas dos cosas son las que me recorren la mente en estos días mientras camino oyendo música variada. También los libros leídos: El libro del desasosiego, The Curious incident of the dog in the night-time,The Wind-Up Bird Cronichles y Cuatro años a bordo de mí mismo, hacen estragos y causan felicidades inmensas en mí con cada página que pasa. Ha sido una temporada de productiva lectura. —Temo por mi escritura, temo por mi música, temo por mi pensamiento. Siento que todo se desvanece en la mediocridad, se olvida, se esquiva o simplemente desaparece. A veces, siento ante mi vida la indeterminación que tiene un día de vacaciones en la mañana. Sé que hay cosas que van a pasar, algunas tienen hora y lugar, pero están tan poco ancladas a nada en el suelo real que siento que una corriente repentina puede llevárselas lejos y hacerlas naufragar, dejándome sólo ante (o desde) mis perspectivas, con proyectos, espacios, objetos y caricias inutilizadas/inutilizables.
(una vez más, son las dos de la mañana)
sonida: Goldberg Variations, Johann Sebastian Bach.