¿qué haría el niño mostaza? seguramente no se encerraría en su cuarto. Seguramente no tomaría todo lo que alguna vez formó parte del mundo para arrojarlo por la ventana. El niño mostaza, mirando como sorprendido el grito del mundo a su alrededor, quizás cerraría los ojos y extendería sus manos, como para tocar lo inexistente, sin perder su posición. No tiraría el teléfono ni correría asustado a meterse entre las cobijas, el niño mostaza ya es un niño grande. Tal vez el niño mostaza, como lo vemos ahora, nunca haya tenido esa sensación de un globo inflándose dentro del pecho, tal vez el miedo lo conoce a través de sus lecturas, y se extraña ante nuestro comportamiento. ¡Cuánta seguridad en sus movimientos! ¡Qué bello el brillo en sus ojos cuando vuelven a abrirse, tras ese conmovedor momento de contacto con los ángeles! Pero, como siempre, el niño mostaza está más allá de lo que podemos comprender. Ahora, en este momento, sólo lo podemos ver desde el otro lado de la ventana, mientras acaricia su gata, explicándole lo sencillo que es el funcionamiento del mundo como representación y su inutilidad fáctica.
sonida: anniversary, The Cure.