Copio esto bajo el encanto del lector que por fin lee algo que ha querido escribir siempre.
Ese humilde monosílabo let [supongamos que] que precede a las conjeturas y demostraciones en la matemática pura, en la lógica formal, representa la licencia arbitraria y la ilimitación del pensamiento, del pensamiento que manipula los símbolos como el [...]
de nuevo, el silencio. De nuevo, la soledad. Los giros aún me sorprenden. La vida me toma desprevenido y aún no aprendo a esquivarla. De repente, mientras miro el sol ponerse desde un lugar familiar, siento cómo los otros lugares igualmente familiares giran sobre sí mismos y se abren, como un animal marino que despliega colores que se disuelven en el agua llenando de tonalidades diferentes cada instante que habito, que tienen la curiosa capacidad de mostrarme, en su cromatismo desconocido, lo más obvio de mi propia existencia, que se me impone sobre el silencio que he decidido imponer sobre el mundo, a riesgo de cerrarlo sobre sí mismo, hacerlo tierra, ¿pero no reside el ser en lo cerrado? ¿no existen estos colores que me impactan más puramente en el ámbito cerrado del ser, antes de mezclarse con banalidades inconexas del exterior? ¿no me acerco más propiamente a mí mismo si puedo conservar el rasgo entre el mundo y la tierra? finalmente esos giros vertiginosos de
posibilidades, esas turbulentas armonías que me hacen explotar desde adentro, han surgido por esta misma apertura, por la existencia comprometedora e insondable que subyace a mi silencio y me enfrenta con la inasible totalidad de esa existencia que me supera y me impone sus decisiones. (Ya poseo las decisiones, algunas. Establezco mi situación en el mundo al nombrar, al determinar posiciones y posibilidades, aún a riesgo de perderlas todas. Cada vez que nombro dejo sin nombrar otras miles, éste es el costo del decir, ésta es la naturaleza del ser, que se muestra en lo que permanece cerrado, y se oculta cada vez que trato de sacarlo. Comportamiento seductor y extraño, que me deja siempre en el mismo lugar).
si hago girar rápidamente los colores,
aparece el blanco;
si hago girar cada momento de mi vida,
aparecerá la muerte;
si hago girar todas las cosas;
aparecerá la nada:
hecha de todas las cosas
sin su voz, sin su forma, sin presencia.manuel mejía vallejo
Queda el silencio. Queda la soledad. Quedan mis decisiones, que me abren el mundo pero me cierran la tierra. Queda la tristeza inmanente, la nostalgia en el café. Giro es la palabra clave.
En esas luces está el instante poético, convertido en infinito. En esas luces están las miradas poéticas que reclaman silencio. En esas luces me encuentro yo mismo.
sonida: only a broken heart, Tom Petty.
son algo que pasa. Sólo aquí hay mañanas. Ellas me encuentran a mí.
Sólo aquí está la disposición adecuada.
planes recuerdos silencio descanso cansancio tristeza confusión nostalgia seguridad amor tranquilidad diversión comprensión proyección gente felicidad aperturidad café sol calma presión esperanzas dudas depresión deseo crisis luz aire espacio cielo ciudad disposición arrepentimiento
good morning stranger, Monta. (mañanas, autorreferencialidad, web 2.0, nostalgia, gente)
escuchas el sonido del agua que hierve eléctricamente y gota a gota va cayendo sobre el café, formando ese lodo aromático, argamasa que une los adoquines de la mañana.
café, Luis Sepúlveda
sonida: storm-broken tree, The White Birch.
darme cuenta que a veces sí puedo ser mostaza y hacer las cosas bien. Darme cuenta que a veces puedo tomar decisiones. Puedo componer. Puedo escribir la doble barra al final y considerarlo terminado, para luego experimentar su apertura. Puedo ver cómo produzco. Puedo sentirme producción, aunque no me sienta tan conforme con el resultado, aunque ya vendrán mejores. Puedo tener, después de dar vueltas en círculos creyendo que avanzaba, la sensación de que por lo menos estoy en un PARE que yo escogí. Simplemente estoy aquí. Y las cosas van cayendo en su lugar. Es un buen comienzo.
El sonido “urbano” de algunas propuestas dentro de la escena colombiana responde a esta concepción de identidad como lugar de paso de innumerables flujos culturales, sociales y tradicionales. En estas propuestas no se privilegia una “mirada personal” de la tradición y los elementos de rock, jazz y música popular, sino que todos confluyen y se comportan en la música de la misma manera como lo hacen en la experiencia cotidiana. No es sólo el hecho de que en la música haya varios géneros diferentes, sino que ésta se conforma desde esa experiencia múltiple, donde cada elemento cultural hace parte de la misma experiencia, que no tiene origen ni orden determinados, sino que se constituye de una forma nueva y diferente cada vez. El artista es producto de los flujos culturales que confluyen en él, al igual que en la música, ésta es su identidad. Esta aproximación es a la vez latinoamericana, colombiana y universal, porque ya no distingue fronteras sino que las experimenta, las cuestiona y las reúne en su música y en su vida.
sonida: on the bus mall, The Decemberists.
para ejecutar esta obra, debes escuchar al piano. No sólo oír cómo suena, aunque eso también ayuda, pero escucharlo a él. Debes escuchar lo que te dice, saber desde dónde te habla, comprender sus intenciones. Debes guardar silencio. Unos 30 segundos, si has practicado con juicio. Lo escucharás. Este piano suele comenzar con una sola nota, a menudo en esta octava de aquí, pero no sabría decirte cuál. Hay algunos que comienzan con un acorde de Mi menor, así con la tercera arriba, pero a este le gusta una sola nota. Una vez supe de uno que comenzaba con un cluster así en la octava más grave, y me contaron de alguien que analizaba psicológicamente a los pianos según sus elecciones. El caso es que tienes que seguirlo. Tal vez te pedirá una sonata, o una pequeña fuga; nunca un preludio, pues les parece muy obvio comenzar con preludios… ¡allá los pianos! Síguelo, toca lo que él quiera, no temas. Sus elecciones siempre son certeras, al fin y al cabo el piano es él. Al final, cuando ya esté cansado, notarás que las teclas se demoran un poco en retornar a su posición original y que modulará lentamente hacia Do Mayor, pues obviamente le duelen menos las blancas. Hazlo, sólo toca y toca hasta que sientas vibrar la tapa que cubre las teclas. Levántate, mira al público y recibe tu aplauso, te lo mereces.
sonida: never, The Cure.
¿qué haría el niño mostaza? seguramente no se encerraría en su cuarto. Seguramente no tomaría todo lo que alguna vez formó parte del mundo para arrojarlo por la ventana. El niño mostaza, mirando como sorprendido el grito del mundo a su alrededor, quizás cerraría los ojos y extendería sus manos, como para tocar lo inexistente, sin perder su posición. No tiraría el teléfono ni correría asustado a meterse entre las cobijas, el niño mostaza ya es un niño grande. Tal vez el niño mostaza, como lo vemos ahora, nunca haya tenido esa sensación de un globo inflándose dentro del pecho, tal vez el miedo lo conoce a través de sus lecturas, y se extraña ante nuestro comportamiento. ¡Cuánta seguridad en sus movimientos! ¡Qué bello el brillo en sus ojos cuando vuelven a abrirse, tras ese conmovedor momento de contacto con los ángeles! Pero, como siempre, el niño mostaza está más allá de lo que podemos comprender. Ahora, en este momento, sólo lo podemos ver desde el otro lado de la ventana, mientras acaricia su gata, explicándole lo sencillo que es el funcionamiento del mundo como representación y su inutilidad fáctica.
sonida: anniversary, The Cure.
he’s the jack of all trades. Jack. J-A-C-K. He’s the one. He’s back already and you don’t know where he was before, and have no clue where he is now. He is just the jack. And this, doesn’t mean anything at all.sonida: queen of puddings, Django Bates.
y su único remedio fue dejarse caer entre lágrimas de papeles de colores con los que antes intento pintar el mundo; y se destrozó y se volvió toda retazos que se disolverían en su lago. El giro constante de su mente producía visiones de diversos colores, era más que suficiente para lo que venía a continuación. Las pistolas no son gran cosa, de lejos. Claro estamos en ese punto. Cuando se enlistó en la marina jamás se imaginó un paseo largo por el río. Mucho menos se imaginó no poder afeitarse. En el lugar donde estaba había un extraño brote de malaria y mal haría en no acatar recomendaciones. Las órdenes eran: barba hasta el suelo, soldados. Dos semanas en la selva y una solo duda ¿Cómo quedaré con moñitos en la barba? Asterix y Obelisk en su mente, all the time. La espada brillaba, sus ojos se reflejaban allí cuando la miraba. La dejó en la tienda. No la compró. La vió. Era una rana verde, anaranjada, morada, tornasolada, y eso también era mentira. Pero la vio así y punto. Ni siquiera era una rana-rana, era una rana a medias porque no tenia ese verde perfecto, que solo tienen las ranas-ranas. Era, en el mejor de los casos, una rana-mermelada, dado el color rojo y las semillas en las patas traseras, centrales y delanteras. Quise entonces buscar esos colores en el recuadro de la ventana de sala, es un noveno piso, pero ya había pasado mi hora favorita de cielo. ¿Tendrán acaso alguna mística relación mis predilecciones y las ranas? No sé bien qué es la mística, lo que sé es que estrecha lazos inusuales, al menos para los tornillos de mi cabeza.
Debido a la misteriosa ausencia de ciertos personajes, y siguiendo con la política de work in progress del blog, defino ahora el cadáver como obra abierta, sin fecha de terminación. Esto significa que quien quiera colaborar, todavía puede.
sonida: nada.
it’s amazing just how you can feel it coming from the inside, growing there in your stomach, you can even see the colors it takes. It’s like the coming toghether of three or more different ways of existence, taking the shape of a sphere that you can’t hold, that you can’t understand. Then you just close your eyes. You wish you had huge earphones, those that make you feel like the music is there hugging you. You take that radio, put it between stations so all you get is white noise (which may be white noise for that kid, but with you is really nice music). You close your eyes, wonder at the marvelous capacity you have of closing out the world just by closing your eyes and listening to music (even if you don’t have those huge earphones -yet), and you feel how Bach gets all into you, you feel your boundaries melting and losing their reality, you feel how you just vanish into the music. You remember back in school, when you wished you had no body and could just lay in there somewhere, just absorbed into the music you listened over and over again, over and over again. You remember how you shaped your future, not by placing hopes and projects but by believing in existence and in music and love… You think now that maybe you were a little short sighted back then (and literally you were), but you remember all of the faith you had in music and love and books and life, even if the books you read back then are not as incredible as the ones you read today (because the music was, because you even listen to all of it now, even if you know a lot more now). You wonder why those memories come back right now, and you feel it so far away, but you feel that connection between the horrible/dearest feeling of wanting to melt with the music and have no physical existence in this world and be just music. You wanted it then, you want it now. It is really impossible.
sonida: goldberg variations (string quartet transcription), Johann Sebastian Bach.