November 16, 2006
ser…
ser un buen saxofonista…
ser un buen compositor…
ser un buen escritor…
ser una buena persona…
hmm….
sonida: milindaquemequiere
November 4, 2006
(sin título) (esta es una historia sobre la vida y la vida no tiene título)
un hombre contaba una historia. o varias (como yo. esto es un cuento) (pero es verdad). contaba varias historias, de su vida. solo tenía una vida (como todos) pero contaba varias historias sobre ella (como yo). se contaba la historia de su vida a si mismo, ésta es una historia. pero no podía contarle la misma historia a los demás. de hecho, para cada persona había una historia diferente, sobre la misma vida (no puedo evitarlo, yo hago lo mismo). entonces el hombre contaba varias historias, pero seguía siendo él mismo (bueno, eso es lo que creemos todos, en realidad). sin embargo, el hombre dentro de mi historia contaba una historia diferente a todas las historias de su vida que se contaba a sí mismo (porque depende del día la historia puede ser diferente) y que le contaba a los demás (innumerables historias, casi inútiles). el hombre contaba una historia especial, también de su vida, (todas lo son, todas) pero era diferente, era un cuento (la diferencia se me escapa ahora). la contaba una palabra a la vez, una por día. contaba un cuento, eterno, una palabra por día (a veces hay que repetir las cosas). las palabras simplemente salían, especiales, diferentes a las (pocas) que pronunciaba para seguir siendo parte del mundo. y es que, aunque no fuera la historia de su vida (no como las otras), su vida era para esa historia (de hecho lo es, para esa historia y para esta: el hombre no existe). cada uno de sus días estaba dedicado a dejar nacer esa palabra que continuaría la historia. él no inventaba la historia, solo la contaba. la historia se contaba a través de él, de su vida (la historia de su vida se cuenta a través de mi). las personas lo suficientemente cercanas y sensibles (es decir, nadie) podían reconocer la palabra que formaba la historia porque el hombre se tocaba la barbilla de una manera particular justo en esa palabra. podía ser en cualquier momento, mientras dictaba una clase sobre la voluntad de poder, o mientras tomaba café, incluso desnudo, mientras se bañaba. siempre se tocaba la barbilla de la misma manera, en un acto inconsciente. no me pueden preguntar si él sabía que estaba contando la historia (no lo conocí) pero en algún nivel tendría que saberlo. la historia se iba hilando, densa, compleja, cada día. si lo pensamos bien, era una historia corta (en tamaño, no en duración). era una historia real, era la verdad. por medio de este hombre se hacía la verdad. una vez al día. (no sé si se alcance a entender el nivel dramático de mi historia en este punto, voy a seguir). no estamos seguros (como hice notar antes) sobre su conocimiento de la historia, pero sí sabemos que nunca la escribió. ni una palabra (ni un dia). no podemos contar de nuevo su historia (ni la que él contaba sobre su vida, ni la que él contaba una palabra al día. sin embargo esta sí es una historia sobre su vida, (aunque su vida no existe (porque ésto es un cuento (pero es verdad)))) ni siquiera estamos seguros de haber podido entender el gesto particular de rascarse la barbilla (nunca lo vimos porque no existe (y entre un gesto y su descripción hay un mundo)). (ahora se hace más claro el drama de la historia). era un hombre bastante solitario, un profesor de filosofía, onanista y compositor retirado (estos datos son para dar a entender que no tenía mucha gente alrededor). como dije antes, la palabra nacía en su interior, (es difícil decidir ahora si la historia estaba escrita antes o si se iba transformando (de todas formas no hubiera sido lo mismo decir “ambivalencia” el 26 de julio de 1972 que el 22 de noviembre de 2011, por lo tanto es un error afirmar que estaba escrita con anterioridad (si pensamos que una historia escrita implica un significado determinado (por un momento y lugar), aunque cambie después))). es decir, la comprensión de la historia requería un seguimiento constante, más aún por lo complejo de su desarrollo. (¡por fin! se descubre el drama en su totalidad) la historia que contaba el hombre de mi historia (y tal vez mi historia también) era imposible (aunque la mía es verdad) (y la de él era la verdad) porque nadie podía seguirla, nadie estuvo cuando comenzó (acaso él mismo) y nadie podía estar a su alrededor todo el tiempo, pendiente de un gesto que nadie vió en realidad (porque las personas cercanas y sensibles, enfrentémoslo, no existen (y como dije antes, entre un gesto y su descripción hay un mundo, es decir, son dos entidades irreconciliables, al describir un gesto lo destruyo, por lo tanto la descripción de un gesto que alguien trate de hacer es realmente la descripción de un no-gesto, y la gente no puede hacer no-gestos, solo describirlos, así que lo único que yo (o cualquiera) podríamos ver en este hombre (si existiera) sería un no-gesto que realmente no haría). por lo tanto, su historia, aquella que lo determinaba, aquella que le dio la inmortalidad (en mi cuento) (aún sin existir), no podía ser escuchada por nadie, no fue registrada y nunca fue comprendida.
(la historia se acaba aquí, pero tiene un final feliz. el drama que consistía en que el proyecto de la vida de un hombre que decía la verdad se perdiera para siempre se solucionó, pues yo rescaté su historia).
(las acotaciones en paréntesis son mías y son para que la gente entienda mejor el cuento, y son verdad, por eso digo que mi cuento es verdad).
sonida: enwayu, pacho dávila y grupo zumo.